Vincenzo Montella
Vincenzo Montella

Montella hace bien su trabajo, ahora le toca a Arias

El napolitano no ha realizado milagro alguno: jerarquizó las prioridades, puso a cada cual en su sitio, definió lo que quería del grupo y exigió compromiso
Por  9:01 h.

Kim Bassinger volvió loco a Michael Rourke en nueve semanas y media, tan orate que desde que juntaron sus sombras, y lo que no eran sombras, en la muy mojada escalera de un semisótano de Manhattan, el neoyorquino no fue el mismo; Vincenzo Montella lo ha hecho con el sevillismo en dos semanas, que eso sí que es llegar y ligar, sin necesidad de empaparse de otra cosa que no sea sentido común. El Sevilla ha vuelto en el momento justo y lo ha hecho para quedarse.

Si el derbi y el posterior ridículo en Vitoria hizo que el equipo tocara suelo, la rotunda victoria en Cornellá y la brillante eliminatoria copera contra el Atlético deberían convertirse en el punto de inflexión de una temporada que si bien nunca fue un desastre, sí estaba amenazada con serlo por la cabezonería de un Eduardo Berizzo (apunten a Pepe Castro el cambio) empeñado en tener dos equipos parejos cuando no había sido capaz de fraguar uno decente. Montella no ha hecho milagro alguno. Simplemente jerarquizó las prioridades, puso a cada cual en su sitio, definió lo que quería del grupo y exigió compromiso. La prioridad era detener la caída libre; colocó a cada cual donde suma y no resta (Mercado de central, Geis en el centro del campo, Banega con la batuta…), les pidió presión alta y en zona y dejó ver que tenían libertad absoluta de creación siempre que antes corrieran igual o más que el rival. De los 5 goles a favor y 9 en contra de los tres partidos anteriores a la ida en el Wanda se ha pasado a los 8 a favor y 2 encajados en la eliminatoria contra el Atlético y el enfrentamiento contra al Español.

Montella está haciendo bien su trabajo (notable su apuesta por Jesús Navas de lateral, que a mí me parecía una temeridad por su debilidad defensiva, cuando llegó incluso a ganar balones por alto) y ahora necesita que Óscar Arias haga el suyo y que lo haga bien, porque hay ya un grupo sólido pero no lo puede jugar todo a riesgo de colapsar la enfermería cualquier día de estos. Reforzar sin hipotecar la temporada próxima y desembarazarse de lo que se ha demostrado ya como lastre, es su trabajo. Y que lo siga siendo dependerá, me temo, de cómo lo haga de aquí a una semana. No más.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla