Vincenzo Montella (Foto: Juan José Úbeda).
Vincenzo Montella (Foto: Juan José Úbeda).

Montella, el hombre al que desesperó Muriel

La elección del entrenador italiano no era a priori la más valiente ni la más conservadora; Tuchel representaba la ambición y Gracia, la apuesta fácil
Por  8:30 h.

A Vincenzo Montella lo destituyeron en noviembre del Milan y sólo va a estar en la cola del paro de su Pamigliano d’Arco natal un mes. Eso si no hace un Vitolo por cuenta ajena, ya que ayer noche ya tenía la confirmación del Sevilla pero no el plácet del club lombardo, ahora en manos de los chinos, tras dejarlo Silvio Berlusconi con género de todo a cien. El Sevilla lo ha rescatado tras destituir a un colega que lo había hecho igual que él. Cuando Montella dejó su cargo estaba a 18 puntos del entonces líder, el Nápoles, y Eduardo Berizzo tenía al Barcelona la semana pasada a 16. Ambos acumularon el mismo número de derrotas, de empates (6/2) y de críticas por lo malísimamente que jugaban sus equipos. En el caso del Milan todo ha ido a peor con su sucesor, Gatusso, y veremos si con tantas similitudes el transalpino no hace bueno al argentino.

La elección del entrenador italiano no era a priori la más valiente ni la más conservadora. El alemán Tuchel representaba la ambición, pero también tenerle que hablar en alemán a Correa o al Mudo, cuando no se entendían ni en lunfardo con Berizzo; la apuesta por Javi Gracia representaba la barata económicamente y fácil en lo deportivo, por su conocimiento de la Liga, pero lo mismo se cayó en la cuenta de que es la materia prima que hay en casa la que hay que conocer a fondo y no tanto a los rivales. Montella representaba, además, al hombre que le había sacado algunos minutos decentes a Muriel en la Sampdoria (también el que lo desesperó con su falta de gol) y el que había guiado un plantel con 14 argentinos en el Catania sin morir en el intento. Todo eso llevó al club, tras una hiperactiva gestión que aspiraba a contrarrestar lo que la afición y los medios calificaron como imprevisión, a decidirse por el napolitano.

Pese a los intentos de alguno en hacer ver que el nuevo técnico tiene una tarea hercúlea por delante, tampoco es para tanto. Si jugando tan mal y tan desorganizadamente como con Berizzo se está vivo en todo, bastará algo de organización, reseteo físico y algún refuerzo para seguir aspirando a alcanzar los objetivos. In bocca al lupo, Vincenzo!

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Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla