Ni concentrándose en Lourdes o Fátima

Por  0:58 h.

Puede que el Olímpico de Atenas sea un infierno el día 28, pero el diablo futbolístico que por allí pululará será sevillista, porque la única posibilidad que le queda al AEK para pasar a la fase de grupos de la Liga de Campeones es concentrarse una semana en Lourdes o Fátima y llevarse de vuelta unos cuantos milagros del tipo que Palop no pare una, que sus delanteros las pongan todas en las escuadras o que sus centrocampistas sean capaces de hacer una pared, que por lo visto ayer en el Sánchez-Pizjuán es tarea imposible porque no saben lo que es un ladrillo. Enorme diferencia entre los dos equipos, que no llegó a reducir siquiera las numerosas e importantes bajas en defensa del cuadro nervionense.

Serra Ferrer es un maestro a la hora de motivar a sus jugadores y de sacar lo mejor de ellos, por muchos que sean sus defectos en el plano individual. Pero sacar partido de ese AEK que se presentó ayer en Nervión sólo se puede conseguir, digo yo, en una Liga como la griega, que permite que las estrellas de los equipos sean gente como el legendario Rivaldo, cuyo único sitio relevante debía ser ya el que ocupara su figura en el Museo de Cera. ¡Cómo será lo que le ofrecen de refuerzos al mallorquín para que acepte fichajes como el del brasileño!

Pese a su escaso rodaje, el Sevilla cumplió su papel de favorito aunque los problemas se le acumularon a Juande. Tantos fueron que le obligaron a contar de titulares con gente como Fazio o Capel para los que tenía este año reservado plaza en el parvulario. Pero este colectivo tan bien puesto en el campo arropa al más novel. Estuvo sobrado el argentino atrás, incluso con ínfulas atacantes, y el exterior fue una de las estrellas de la noche, pues aunque fue Navas el que se llevó el laurel con dos acciones destacadas en el segundo tiempo que dieron de réditos los goles (memorable su internada en el segundo), lo cierto es que fue el de Albox quien sembró el pánico en la defensa griega todo el partido, con su velocidad, recortes, cambios de ritmo y centros. Lástima que no levante la cabeza de vez en cuando, porque es de los que sabiéndose buscar apoyos saldría a alboroto por jornada.

Quedaron más cosas para el recuerdo: el serio partido de Hinkel, el poderío de Dragutinovic, la versatilidad de chico para absolutamente todo-y-todo-bien de Poulsen, el magisterio de Renato, la claridad de ideas de Keita y que Kanouté y Luis Fabiano las enchufan ya en agosto cuando hubo temporadas en las que el gol para ellos tenía aire otoñal. Y queda que tito Abramovich regale un ‘crack’…

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Redacción

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