Pitos al espectador

Por  21:49 h.

El día que yo esperaba para Manolo Jiménez llegó ayer. Su expulsión en Mallorca lo desterró del banquillo y le dio plaza en el palco. La situación soñada. El director de la obra iba de espectador, sin que los nervios propios de la cercanía contaminasen su juicio. ¿Se divirtió el de Arahal? ¿Consideró a su equipo muy superior al colista más malo de las ligas europeas? ¿Qué jugadas recuerda hoy, veinticuatro horas después, de las hilvanadas por su equipo? Las declaraciones del entrenador las conozco. Me habría gustado saber las del espectador, de ese tan especial que ayer cobraba en lugar de pagar y al que la gente le flameó los pañuelos no sé si para que se enjugara las lágrimas o para pedirle dos vueltas al vídeo. Si resiste la primera, por supuesto.

Como tanto el staff técnico como el consejo se nos han hecho resultadistas, el análisis de lo ocurrido ayer habrá que convenir que se resumiría con una palabra: desastre. Que eso es que el ex segundo empate con el colista de la Liga. No me vengan con que tuvo mala suerte o que el árbitro se tragó hasta el sable de Napoleón porque eso son circunstancias del juego y del juego no se habla. Hay que ceñirse al marcador. Uno a uno con un equipo horroroso. Un mamarracho. El rival, el marcador y el juego propio.

El miércoles llega el Deportivo. Y Maradona. Y el espectador regresa al banquillo. Feliz 2010.

Redacción

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