Berizzo celebra un gol del Sevilla ante el Spartak (Reuters)
Berizzo celebra un gol del Sevilla ante el Spartak (Reuters)

El plan B premia la flexibilidad de Berizzo

Ahora toca meter en la dinámica positiva a jugadores importantes fuera de forma, pero será más fácil hacerlo con el viento soplando de popa y no en contra
Por  10:15 h.

Jorge Sampaoli llegó a Sevilla pregonando el “ataque desaforado” y terminó adaptándose a lo que requería la competición para alcanzar el objetivo impuesto por el club y por la cláusula de su contrato que estipulaba la prima a cobrar por alcanzarlo. Su “no escucho y sigo” tenía su punto novelero, porque al final sí escuchó. Puede que no al entorno, pero sí a su cartera. Ahora, Eduardo Berizzo, acaba de abrazar su plan B después de comprobar que el A, presentado como innegociable, necesitaba de matizaciones. A diferencia de su compatriota, el de Cruz Alta admite que él sí escucha al personal, aunque luego procese el ruido. Y en las tres últimas semanas hubo mucho que le aconsejaba ocuparse del presente antes de pensar en el futuro. Por atractiva que sea la Champions, el negocio del Sevilla está en la Liga. Clasificarse año tras año para Europa es lo que le permite crecer. La temporada continental, una vez superada la fase de grupo, suele estar ya amortizada. Cuatro meses con un equipo base oxigenado de forma moderada cada jornada permite afrontar las dos competiciones importantes con los mejores siempre en el césped (la Copa se presta a experimentos). Ya habrá tiempo a partir de enero de dosificar mejor los esfuerzos aprovechando que el resto no tiene tanto fondo de armario. Este año, la irrupción del Valencia hace inútil además cualquier prospección.

La cita contra el Spartak sirvió a Berizzo para presentar su nuevo plan. Los mejores al 1N en el campo, la cabeza fría y el deseo de revancha por la guantá moscovita bien caliente. La experiencia resultó positiva. Equipo más cohesionado, dominio completo de la situación y, aunque con escaso remate, fácil llegada al área rival. Cierto que al final al equipo le pesó el cansancio, pero aquello ocurrió con el marcador ya a favor y el cronómetro corriendo contra el rival. Ahora, con el B ya convertido en A, toca meter en la dinámica positiva, de lo que sea, a Muriel, aumentar las prestaciones de Nolito y Navas, incrementar el último pase con Mudo y Ganso y buscar alternativas a Lenglet y Kjaer para darles descanso. Será más fácil hacerlo con el viento soplando de popa y no en contra, como antes.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla