Berizzo, durante un entrenamiento
Berizzo, durante un entrenamiento

El presente de Berizzo, contra su pasado

Ha confesado el cordobés que su Celta era más caótico que el de Unzué, más centrado. A mí me gustaba más aquel, mire usted
Por  10:14 h.

Ahora que el fútbol andaluz se va a poner a dieta con el Club Salud del doctor Antonio Escribano, feliz iniciativa de la Federación Andaluza que preside el incombustible e ignífugo Eduardo Herrera, un tocayo de este, de apellido Berizzo, se arriesga a un empacho de nostalgia con el enfrentamiento de su actual equipo, el Sevilla, con el antiguo, el Celta. Mucho tiene que agradecer el argentino a los dioses celtas, esos que se disfrazan de veganos pero dan sustos carnívoros, en su trayectoria, pero hoy la profesión y la ubicación le exigen ser capillita y encomendarse al Cristo de la Sed (de victorias).

Ha alertado de manera especial Berizzo de la peligrosidad de Iago Aspas, esta tarde enemigo de su equipo y hace dos temporadas de Unai Emery, al que no le servía, al igual que Ciro Immobile, ni para recoger los balones después de los entrenamientos (critiquen a Óscar Arias por cuestionar el fútbol del de Fuenterrabía, pero recuerden sus bostezos en tantos y tantos partidos). Más cuando en defensa sigue en cuadro, mitad porque lo de Pareja y Carriço va para largo, mitad porque el técnico no quiere explotar a Kjaer, recién regresado con más cansancio que alegría de su eliminatoria a vida o muerte contra Irlanda.

Ha confesado el cordobés que su Celta era más caótico que el de Unzué, más centrado. A mí me gustaba más aquel, mire usted; ese punto de locura bien lo necesitaría el Sevilla de hoy, tan funcionarial. Será interesante, de cualquier forma, comparar los dos estilos esta tarde en el Sánchez-Pizjuán, donde se habría agradecido que se jugara a las cuatro y cuarto de la tarde y no a las seis y media porque ahora empieza a hacer frío, Tebas, que no te enteras.

Para ver al Real Betis en acción deberemos de esperar al lunes. Los de Setién se van a llevar más días sin jugar partido oficial que los parlamentarios (da igual el momento y la autonomía que escoja) en trabajar, oficial y oficiosamente. Juega el lunes. Si odioso es el día, el rival casi más, porque hacerse con el balón en Ipurúa y contra el Éibar da fatiguita. Camarasa suena para hacer la raya en la medular. Que le pregunte a Antolín Ortega cómo sale perfecta.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla