Carriço supera a Mathieu durante un lance de la final
Carriço supera a Mathieu durante un lance de la final

El problema de la Copa es sólo la Federación

Sevilla y Barcelona se enfrentarán el 21 de abril en el Wanda Metropolitano
Por  9:38 h.

NO se arregla porque la Federación no quiere. Ángel María Villar, ahora árbol caído pero aún no leña, siempre fue muy rajoyano de filosofía. Dejar pasar el tiempo, que los demás se despellejen y cuando se desangren, ya veremos. Pero ya es hora de que quienes le sucedan en la Federación, sean de la línea continuista o rompedora, acaben con la vergüenza ajena que produce todas las temporadas la designación de las sedes de la final de la Copa del Rey e incluso de las fechas, como este año, pese a que el 21 de abril se acordó con el calendario nacional y europeo ya cerrado y, por lo tanto, con todo el mundo conocedor de lo que pasaría si llegaba vivo al último enfrentamiento.

Bien fácil resulta acabar con tanto egoísmo como mala baba cuando se habla del escenario del partido. Basta con hacer firmar a todos los clubes participantes la cesión de su estadio para la disputa de la final, sean cuales sean los contendientes, como condición imprescindible para participar en la competición. Quien quiera, que no firme. Y no juegue, claro. Ver al Barcelona en el Bernabéu o a los madridistas en el Camp Nou, a sevillistas en Heliópolis o a béticos en Nervión, sería una buena forma de desdramatizar lo que no es sino un simple partido de fútbol, desgraciadamente ensuciado por la política en las últimas campañas.

El Sevilla viajó a Madrid con el «no» al cambio de la fecha y el «sí» al Wanda Metropolitano en la boca del presidente. La consigna era no ponérselo fácil al Barcelona, que para esas fechas debe de estar disputando las semifinales de la Champions. Algún optimista avisaba de que lo mismo si el club blanquirrojo elimina al Manchester United y luego doblega a x… se podría encontrar en la misma situación que los azulgrana, pero si ese fuera el caso, igual don Vincenzo tiraba la Copa a la Éibar manera, digo yo, o aprovechaba la baza del brasileño Arana, que para esas fechas ya se podrá poner las calzonas. El hombre se está esforzando. Quedan más de dos meses para la cita y cualquiera sabe las condiciones en las que Sevilla y Barcelona llegarán al partido. Lo importante, cerrado el cuándo y el dónde, es que el sevillista podrá ya pensar en el cómo. Otra vez.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla