Puerta nunca se rinde

Por  12:54 h.

Mientras los partes médicos que se emiten desde el Hospital Universitario Virgen del Rocío siguen advirtiendo de la gravedad del estado de Antonio Puerta, y en su asepsia y laconismo llevan la natural reserva de los doctores ante el peligro vital que sigue acechando al joven jugador sevillista, todos intuimos que cada hora que pasa sin que la situación empeore es un regate de la vida a su eterna enemiga.

Y habremos de admitir que en cuestión de recortes el joven nervionense es un maestro; en el lance de ejecutarlos sobre todo, aunque, la necesidad obliga, aprende a pasos agigantados el tutorial de cómo evitar que se los den. Lo decía la pasada temporada Juande Ramos: «Puerta es el jugador que más ha progresado y más me ha sorprendido desde que llegué al club». Y la plantilla del manchego no es precisamente de las que obligan a buscar la aguja en el pajar. Por eso, mister, este zurdo superdotado que regaló a su gente la Feria más feliz de su historia la memorable noche contra el Schalke 04 en el Ramón Sánchez-Pizjuán, no va a bajar los brazos. Es de los que, como el himno del club ya centenario que ayudó a fundar su abuelo, «nunca se rinde», y ojalá muy pronto lo veamos saliendo del hospital con las espinilleras en la mano y la sonrisa tatuada en su rostro cervantino, camino de esa carretera de Utrera en la que se ha hecho profesional y hombre. Toda España, sin excepción alguna de colores, que mira cómo se están portando tus amigos béticos, así te espera: feliz y haciendo felices a los demás.

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Redacción

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