Que nadie adelante las rebajas

Por  1:31 h.

Antes marcaba los goles de cuatro en cuatro y ahora los encaja de tres en tres, pero harían mal los pesimistas en cambiar los carteles del escaparate sevillista y adelantar las rebajas, porque a uno le parece que a este equipo, tan convulsionado por tantas cosas y con tantas piezas aún por encajar, sólo le falta un poco de sosiego para volver a ser el de siempre, el que da más que recibe, aunque hay que reconocer que en los tres últimos partidos, como un púgil sonado, ha recibido demasiado. Ocho goles encajó Palop, que no rota las desgracias con De Sanctis.

Lo malo es que la competición no da tregua y los partidos se suceden, con lo que Juande no puede hacer otra cosa, sin recuperar aún a Javi Navarro y con déficit en el lateral zurdo, que decidirse en el centro de la zaga entre la bisoñez de Fazio o el desnortamiento de Mosquera, seguir haciendo alquimia en el centro del campo para dar con la aleación adecuada que forje dos parejas de mediocentros que equilibren la contención y la creación, y buscar cómo rentabilizar de nuevo las bandas, porque la derecha está muy por debajo de su calidad (no tendrá nada que ver, pero Alves sigue suspirando por lo que pudo ser y no fue, y Jesús Navas no amplió contrato aún) y la izquierda -¡ay, Antonio!- está diezmada y, en el caso de Adriano y de Capel, esperando asentarse, uno por sus continuos problemas físicos y el otro por su condición de novel. Por el remate no hay que preocuparse, porque hay de sobra y más tras ver la exhibición de Koné, un tipo que pese a ser el fichaje más caro de la historia del Sevilla puede resultar al final el más barato a poco que repita a menudo cosas como las que hizo ayer. Tampoco hay que preocuparse por la ambición y la capacidad de reacción del banquillo, porque ante el Español se comprobó que Juande no es de los que espera la llegada de los chalecos antibalas para replicar al fuego enemigo, por más que se arriesgue a quedar como un colador.

Peor lo tiene el equipo con otras cosas de la competición que no se solucionan con análisis y trabajo. Ejemplo corto. Michel Salgado, en Valladolid, despeja el balón con los dos brazos despegados en su área e Iturralde jura hasta bandera con tal de no señalar penalti al Madrid; Undiano pita “peligro” en el área del Barcelona y anula un gol legal a Kerzhakov; Tamudo parece acomodarse el balón con el brazo y bate a Palop, sin que a Mejuto le asalte la duda. Si todo es casualidad, no es cierto que sea inodora. Huele y no es a rosas precisamente.

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Redacción

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