Reflexiones fuera de mercado

Por  21:49 h.

El día en que todas las bolsas se desplomaban, como si el dinero también se hubiese cogido vacaciones y los billetes hubieran decidido irse a chapotear en sus marcas de agua, José María del Nido anunció haber rechazado un par de OPAS por Daniel Alves, ambas superiores a los treinta millones de euros, cifra totémica hoy en día, parecida a la que antaño representaban los mil millones de pesetas. Concretamente, el presidente sevillista afirmaba haber dicho “no” a una de 32 y a otra de 35, cantidades ambas que no considera “fuera de mercado”, impresión subjetiva por cuanto no haya ningún índice que marque los precios a los que se paga el kilo de “crack”. Y Daniel lo es.

Yo estoy de acuerdo con el presidente sevillista, haya exagerado o no la nota con tal de dejarle claro al lateral que quien fija las condiciones de traspaso es él y no Rodri, su representante. Daniel vale más que 35, y que 40, 45 ó 50, porque siendo estas cantidades ya cifras de superfiguras goleadoras, generadoras de un inmenso marketing, el brasileño es irreemplazable no sólo por lo que hace en el campo, sino por lo que representa para el club y, en último grado, por lo que alienta en el equipo: la sed de triunfos, el no rendirse jamás.

Dudo mucho, sin embargo, que la apuesta de Del Nido se mantenga aún con Daniel Alves descontento. Y no cabe duda de que lo está. Le ofrecen cuatro veces lo que gana en el Sevilla y por muy buena persona que se sea, por mucho cariño que se tenga a quien te lanzó al estrellato, por mucho que se quiera salir por la puerta grande, hay que comprender que le resulte difícil renunciar a un futuro cuatro veces mejor para él y los suyos. ¿Cuántos simpatizantes blancos rechazarían una oferta así de otras empresas a las que actualmente sirven?

El comienzo de la semana próxima será clave. Se acerca el debut en la Champions ante el AEK y las tuercas se apretarán para todos. Yo apostaría a que Alves sale este año del Sevilla. Pero debo reconocer que también lo aposté los dos últimos años y fallé. Está claro que el “fuera de mercado” no es lo mío.

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Redacción

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