Rival de peluche

Por  16:20 h.
Lo que son las cosas: hace unos años, pocos, cada enfrentamiento contra el Dépor era un drama en dos actos que invariablemente acababa con el Sevilla bailado por un equipo como el de Javier Irureta, que se movía ante él a ritmo de ballet. Ahora, el cuadro coruñés, que ayer dobló de nuevo la rodilla ante los sevillanos por tercera vez consecutiva esta temporada, ha dejado de ser una «bestia negra» para convertirse en un «osito rosa», un rival de peluche que dan ganas de abrazar, y más con los dos centrales que alineó Lotina, de puro tierno que es.
Laminó el Sevilla a los gallegos con fútbol primero, con buena defensa después y hasta con un portero exótico los últimos diez minutos, Chevantón, elevado a guardameta por Megía Dávila, que echó a Palop por derribar a un contrario que andaba sin papeles —en fuera de juego— por su costa. Se fue imbatido el uruguayo.
Me gustó Romaric, que está creciendo. El marfileño era uno de esos centrocampistas que decía Monchi que pasan el balón a cuarenta metros. Ahora lo demuestra. Tardío el hombre, pero aún a tiempo. Fenomenal también Luis Fabiano, jugándosela a ese par de madres que lo marcaban. Y el resto. Si lo de los dos últimos partidos es el comienzo, nos vamos a divertir. Aparte de ganar.
Redacción

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