Mohamed Salah
Mohamed Salah

Salah es grande, pero el Sevilla no es pequeño

Berizzo no quiere robos en la medular frente al Liverpool, pero para eso hay que finalizar las jugadas de ataque y que Banega defienda con el balón
Por  8:02 h.

Tras los dos iniciales contra el turco, el partido contra el Spartak en el Sánchez-Pizjuán fue considerado el más importante de la temporada, pero ahora el más importante será el de hoy contra el Liverpool, sólo, eso sí, hasta saberse el resultado final, porque puede darse el caso de que el más importante sea el que se dispute en Eslovenia contra el Maribor. Un empacho de importancia, consustancial a una competición como la fase de grupos de la Champions, tan corta que convierte todos los duelos en cruciales.

Al Sevilla le puede valer el empate y a Berizzo que jueguen Pizarro-Nonzi y nueve más, aunque ninguna de las dos cosas son garantías de éxito, en especial lo segundo. El técnico argentino tiene una fe inquebrantable en sus torres gemelas, las que cree salidas de una marmita espartana, pero lo cierto es que a este Sevilla le llegan mucho y claro y lo único tranquilizador de verdad es que los Maxis de los rivales se transformen en Minis, como ocurrió el sábado con el menguante delantero del Celta, generoso en los regalos hasta salir de Nervión convertido en una ONG. Al menos hoy juega Banega, que no es alto ni calvo pero defiende como nadie cuando se hace con el balón.

Eso es lo que quiere Berizzo de sus hombres frente a los de Klopp, quien espera que a la sexta sea la vencida en sus enfrentamientos contra los sevillistas. Exige el argentino que el Liverpool no robe la redonda en la medular y ensaye sus temidos contragolpes. Para eso lo que hay que hacer, y se hace poco, es finalizar las jugadas, porque aunque no se marque gol, el único robo posible es el del portero al recogepelotas, si es que puede con él.

Los ingleses llegan al partido con diez goles más a favor en su Liga que los sevillanos en la de Tebas, pero también con cinco tantos extras encajados. Atrás tienen cosquillas, sí, pero arriba, además de los Firmino, Coutinho, Lallana, Sturridge, etc, hablan y no paran del momento de Salah, un cante de Monchi que nada más llegar a la Roma se deshizo de él. En la capital italiana se lo recuerdan. Esperemos que el egipcio, un grande, no quiera también reivindicarse donde mora, como llama olímpica, el espíritu del león de San Fernando.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla