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Se reencontró con el gol en la portería equivocada

Mala fortuna para el Sevilla en momentos decisivos del enfrentamiento ante el Bayern
Por  10:38 h.

Para que el sol rebotase en el horizonte y luciese en la histórica noche del Ramón Sánchez-Pizjuán era necesario que se dieran varias condicionantes que afectaban a todas las líneas del equipo: la sesión de mindfullnes perfecta de David Soria, la solidaridad rayana en la fusión de la defensa, la posesión del ausente Banega del cuerpo de Nzonzi o Pizarro, la presencia del gol tantas veces huido. Y lo cierto es que no se fue del todo, luciendo como un amanecer en el primer tiempo para luego, empujado por los errores propios, trocarse en atardecer en el segundo. El ocaso en Europa, de no mediar milagro XXL, se hará profundo en Múnich. Resulta sarcástico que un equipo con tan poquísima pegada como el sevillista sea el único que acierte tres veces a poner el balón en las redes y pierda el partido. Los de Montella se reencontraron con el gol, sólo que en la portería equivocada. Le hicieron el trabajo a un Bayern agradecido por el regalo que sólo en la segunda parte, cuando el cansancio hizo conservador a los locales, dio sensación verdadera de peligro. Debe resultarle descorazonador a la plantilla generar tanto fútbol con tan poco premio. Un punto el sábado, el prurito de ser competitivo ante un top4 como el Bayern ayer. Merece más y siempre hay alguna circunstancia que le impide la sonrisa, la enésima aparición de un Messi convertido ya en pesadilla fósil, dos desvíos desafortunados, un pie dislocado con la puerta abierta de par en par. Y sin embargo son todos esos infortunios los que sustentan la esperanza, la certeza de que no hay mal que tres competiciones dure, la convicción de que empresas tan tremendas como eliminar al Manchester United en Old Trafford se consiguieron por no saber que eran imposibles. Es razonable suponer que el resultado que se dé en Vigo va a pesar mucho en la alineación que Montella decida en el Allianz Arena el miércoles siguiente. Es frente al Celta donde están en juego los garbanzos, que el caviar ya se degustó en Europa. Más teniendo en cuenta que tras Múnich, 48 horas después, espera el Villarreal. Los éxitos están ya conseguidos, hay que evitar el fracaso.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla