Los capitanes y el presidente del Sevilla FC reciben el reconocimiento de Guinness Records. Foto: J. Spínola
Los capitanes y el presidente del Sevilla FC reciben el reconocimiento de Guinness Records. Foto: J. Spínola

Se van dos capitanes, pero solo uno por la puerta grande

Nadie entiende que Vitolo, a diferencia de Iborra, elija una salida así del Sevilla: por la puerta trasera que da al mayor «puente» sobre el Atlántico
Por  14:47 h.

Dentro de nada, el Sevilla tendrá otro «derbi» que disputar. No con el fraternal enemigo, un Real Betis al que le une más de lo que le desune, que es mucho, sino con esos otros equipitos, equipos o equipazos que bien por consanguinidad o por potencial se arrogan la categoría de eternos rivales cuando de verdad, y por los siglos de los siglos, eterno y rival sólo hay uno. El último va a ser el Las Palmas del muy investigado Miguel Ángel Ramírez Alonso, que al ya conocido desaire de no cumplir a última hora con lo pactado en el frustrado fichaje de Roque Mesa, ha unido este año su complicidad mojo picón en la marcha de Víctor Machín al Atlético de Madrid. Una forma como otra cualquiera de desconchar la imagen de una entidad con casi setenta años de historia. El medio elegido por Machín para dejar el club ha debido diseñárselo alguien que lo aborrece. Capitán del plantel, símbolo del nunca se rinde, icono junto a Pareja e Iborra de compromiso con la entidad, nadie entiende que haya elegido una salida como la que va a tener: por la puerta trasera que da al mayor «puente» jamás «construido» sobre el Atlántico. Flaco favor le ha hecho la persona a Vitolo.

Contrasta la actitud del canario con la adoptada por Vicente Iborra, el Gattuso de los últimos años en el vestuario sevillista. Como al grancanario, nadie le puede reprochar que quiera cambiar de aires. Decenas lo han hecho en los últimos años en un Sevilla vendedor, mitad por filosofía, mitad porque se ve impelido a ello. Pero el valenciano se va a ir con el reconocimiento de la afición y la estima de club. El cinismo de Machín, por contra, declarando de forma repetida su ilusión por volver a vestir la camiseta amarilla, que sudará con dinero colchonero, ha acabado por enervar al Consejo y a los aficionados. Quedémonos con lo bueno de Vicente y con lo mucho dado por Vitolo, con el respeto del valenciano y con el fútbol del canario. A Iborra, mucha suerte y éxitos en esa aventura que va a emprender en Leicester; a Vitolo, nuestros mejores deseos de que en enero, una vez cruzado de nuevo el puente, recupere la imagen que en Sevilla se tenía de Víctor Machín. Griezmann, su nuevo colega, lo puede ayudar.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla