El entrenador del Sevilla, Berizzo, durante el encuentro disputado en Getafe (Foto: AFP)
El entrenador del Sevilla, Berizzo, durante el encuentro disputado en Getafe (Foto: AFP)

Setién y Berizzo, de la pizarra a la pasarela

Nuestro fútbol no es que tenga un color especial, que ya sabemos como nos engorilamos con las cosas del Titanlux, es que está de rabiosa moda
Por  11:13 h.

Hoy hay nueva jornada de Liga. Pero a quién le importa el hoy habiendo un pasado tan estupendo para los equipos sevillanos como el de ayer y el de anteayer, el más lejano porque se ganaron los partidos y el más próximo por el cuerpo ibérico etiqueta negra que nos dejó a todos. Nuestro fútbol no es que tenga un color especial, que ya sabemos como nos engorilamos con las cosas del Titanlux, es que está de rabiosa moda. Hay que apresurarse a disfrutarlo, porque ya saben que las modas en estos tiempos de usar y tirar duran lo que la verdad en la boca de un político independentista.

La “culpa” de que nos veamos en la pasarela de la Liga causando admiración la tienen los sastres.  Alta costura la de Quique Setién y Eduardo Berizzo, a quienes no hace nada algunos pedían ajustarse a los patrones comerciales del prét-a-porter y que sin embargo fueron fieles siempre a sus ideas. El cántabro sólo ha tardado cinco partidos en convencer al personal más escéptico de que salir de atrás con el balón controlado da réditos tan a corto plazo que en la cuenta corriente ya hay nueve puntos, habiendo jugado contra Madrid y Barcelona. El argentino ha logrado que sus detractores se resignen a no tener un once tipo sino a once tipos con nivel parecido y sabiéndose  todos la partitura como demuestran las 13 notas, con predominancia del do de pecho, ya apuntadas en el pentagrama de la clasificación.

El repaso que Setién le dio a Zidane en el último cuarto de hora de partido en el Bernabéu se debería estudiar en quinto de Bellas Artes. Lo curioso es que el santanderino también debe tener en sus genes trazas de Nostradamus, porque en el vestuario ya vaticinó lo que ocurriría en el tramo final de la contienda si los suyos, con Adán de ángel de la guarda, lograban contener al Real defendiendo con la posesión del balón. Sólo le faltó radiar allí mismo el gol de Sanabria.

Sin tanta brillantez, Berizzo sumó su cuarta victoria consecutiva y aupó a Sergio Rico, sólo entretenido por las caídas de Vitolo al césped, al Zamora tras cuatro partidos sin conceder un gol. El equipo rota a lo bestia y gana por condena. Que en su debut en el Wanda siga cumpliéndola.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla