El entrenador del Sevilla FC, Eduardo Berizzo, durante el encuentro ante el Spartak (Foto: AFP)
El entrenador del Sevilla FC, Eduardo Berizzo, durante el encuentro ante el Spartak (Foto: AFP)

El Sevilla de Berizzo, mucho rotar, poco sudar

Habrá un antes y un después de la cita moscovita en el Sevilla: un espectáculo tan bochornoso, por simple higiene competitiva, no puede repetirse
Por  9:04 h.

Confieso que la única táctica y estrategia que sé fue la que formuló Mario Benedetti —«mi táctica es ser franco/y saber que sos franca/y que no nos vendamos simulacros/para que entre los dos/ no haya telón/ni abismos»—, pero a la vista de lo que está ocurriendo en el Sevilla, parece obvio que tanto la estrategia como la táctica puesta en práctica por Eduardo Berizzo son erróneas. No confundamos los términos: la estrategia es el arte de proyectar y dirigir una operación, mientras la táctica es el método a usar para alcanzar un fin determinado. Ejemplo, la estrategia del argentino es rotar en el siguiente partido a un setenta por ciento de los efectivos y la táctica, disponerlos igual en el terreno de juego y con las mismas misiones que sus compañeros en la confrontación anterior. Pero el rival, el árbitro y la señora de los servicios femeninos son distintos. Y la relación de los colegas entre sí, que no hay dos guiños iguales.

Mientras en la Liga los contrarios han sido del lumpen —seis de ellos, del trece para abajo en la tabla—, todo fue bien, aunque ajustadito, pero a poco que el nivel subió (mucho con el Atlético, bastante menos con un tierno Athletic), se le comenzaron a descoser las costuras hasta quedarse desnudo en Moscú, bochornoso su ridículo, delante de esa Europa que tanto lo aprecia. Habrá un antes y un después de la cita moscovita: un espectáculo igual, por simple higiene competitiva, no puede repetirse. ¿Para qué rotar tanto si luego se juega andando y apenas hay desgaste?, se pregunta todo el mundo.

El sentido común aconseja que Berizzo haga primero un once sólido y que luego, de manera paulatina, se vaya sumando a él, en riguroso orden de rendimiento y eficacia, el resto de los jugadores del plantel. Tiempo habrá de refrescar a los más utilizados y de darle minutos de calidad a los menos, porque de seguir como hasta ahora puede darse el caso de que todos los profesionales lleguen a enero frescos como una merluza del Cantábrico recién pescada, pero hediendo ya la campaña a putrefacción. La dirección deportiva, para entonces, debe tener hecho su trabajo. El que, a la vista está, no ejecutó bien en pretemporada.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla