Franco Vázquez y Sarabia disputan un balón con el jugador del United Young (Foto: Reuters)
Franco Vázquez y Sarabia disputan un balón con el jugador del United Young (Foto: Reuters)

El Sevilla hizo del United un equipo del montón

Buena imagen de los de Nervión en la ida de octavos
Por  10:01 h.

NO sé con qué alucinaron más Sir Bobby Charlton y Sir Alex Ferguson, glorias vivas del Manchester United, si con el «restaurante» diez estrellas Michelín llamado Alcázar donde cenaron el martes invitados por el consejo sevillista o con el himno del Centenario cantado por el coro del Sánchez-Pizjuán de las grandes noches europeas o con el grandísimo partido de Jesús Navas desde que en el minuto uno se subió a la chepa de Lukaku o con un De Gea convertido en El Muro del juego de tronos disputado en Nervión. Fuera cual fuera su elección, regresarán a la Britania hablando de Sevilla. De Sevilla y del Sevilla, el equipo de la casta y del coraje, y ahora también del buen fútbol, el que estuvo a punto de hacer zozobrar ayer a los de Mourinho, una hora larga a merced del oleaje sevillista. Si a estas horas los ingleses no están hablando de conjuras para remontar, de épica en Old Trafford, es porque a los de Montella les falta instinto asesino y cuando lo tienen se encuentran a tipos como David de Gea, capaces de desviar una bala disparada a tres metros sin tenerse que cambiar siquiera de guante.

Fueron los blancos el equipo atrevido que quería el italiano y todo el partido. Cuando faltaron las fuerzas, que fue tarde para el mucho plomo que hay ya en algunas botas, el orden y la solidaridad minimizaron los riesgos y al final, el Manchester, al que Mourinho refrescó con la entrada de juventud y calidad a raudales, no pasó de ser lo que había sido todo el partido, un equipo digno (manda eggs), ordenadito, que sobrevivió al ímpetu y la anticipación de los locales por el oficio de sus millonarios y el muy Clement árbitro, que al llegar a cinco, con premio, siempre iniciaba una cuenta nueva de faltas en favor de los ingleses para no amonestarlos.
No va a ser fácil ni repetir partido ni encontrarse un Manchester tan soso en el encuentro de vuelta, pero ayer, con Rico de espectador, se demostró que el actual once titular de Montella, los once que han convertido una mala banda en una buena orquesta, se merecen todo el crédito que pidan. El 13 de marzo, festividad de San Ramiro y compañeros mártires, Old Trafford le espera y, desde ayer, le teme.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla