Montella da instrucciones
Montella da instrucciones

El Sevilla necesita ahora al mejor Montella

Estuvo muy bien el equipo contra el Bayern, pero de lo que se trata es de conseguir la misma fiabilidad en los partidos sueltos que en los packs coperos
Por  9:11 h.

Volvió Vincenzo Montella con la cabeza alta de Múnich, pero conviene que la baje cuanto antes para ver/analizar/diagnosticar/solucionar lo que le ocurre a su equipo en LaLiga, donde desde su llegada ha sumado lo justo para que los puntos de Eduardo Berizzo sigan ofreciéndole oportunidades de acabar con sus huesos, porque en los huesos va a terminar su docena de elegidos, en Europa. Estuvo muy bien el grupo contra el Bayern, tanto que quedó eliminado sin que su rival le marcase un solo gol, pero de lo que se trata ahora es de conseguir la misma fiabilidad en los partidos sueltos que en los packs coperos.

El técnico italiano calificó de final el partido en Vigo y salió escaldado. El de hoy contra el Villarreal en el Sánchez-Pizjuán tiene más pinta de serlo que aquel frente al Celta, pero convendría que le diera categoría de “otro más” y ganarlo. Montella cumple una de las dos premisas de un buen entrenador: conseguir que su equipo disponga de numerosas ocasiones de gol. La otra, que el rival no le haga goles, la tiene suspendida. La primera le traspasa la responsabilidad a la dirección deportiva y al consejo, porque si se tienen muchas oportunidades y no se marca es porque se fichó mal arriba; la segunda es responsabilidad suya: nada justifica tantas goleadas por muy mal que se encontrase la plantilla.

Los hombres que susurran a los entrenadores, que no sé si es título de alguna novela negra nórdica, no parecen tener mucho éxito en el Sevilla. O no abren los ojos al napolitano o este es sordo. Y es que o no ve lo que no funciona o lo ve y tarda en tratar de solucionarlo o lo empeora o es incapaz de echarle imaginación a la cosa. Con Correa, por ejemplo, al que se mantiene los noventa minutos en los partidos sin que quiera hacer algo, le salga algo, contribuya a algo, justifique algo; o con Muriel, el multifacético de una sola faceta; o con el nada conquistador Pizarro. También cuando el equipo flaquea tras un gol y necesita cambios que le den firmeza. Por supuesto, durante la semana, para pedirle galope y no trote a la segunda unidad, cursilada eufemística que esconde al suplente de toda la vida. Enciéndanle la bombilla.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla