Anoche, a un kilómetro del Wanda
Incidentes a un kilómetro del Wanda el pasado miércoles

Sevilla no puede ser vertedero de las basuras ajenas

No ayudan a fraguar la repulsa sin «peros» los que se dedican a poner el foco en nuestra ciudad para desviar la atención de lo que ocurre en otros sitios
Por  11:12 h.

Se ha convertido ya en un clásico que el aficionado sevillano ironice sobre el cierre del estadio Ramón Sánchez-Pizjuán o del Benito Villamarín en cuanto se desata un escándalo en el fútbol español, por más que este tenga su epicentro en Teruel, que sí existe, o en la Andorra del bandolero Pujol. Lo que en un momento pudo calificarse con cierta lógica de victimismo ha trocado en chiste y no hay nada más peligroso que tomarse a broma cosas como la violencia en el deporte o la seguridad en el fútbol. Hace ya tiempo que desde esta «Línea de banda» se decidió no poner «peros» a las conductas violentas, de hecho o de palabra, de grupúsculos aislados de las aficiones de Sevilla y Betis. Ni cuando un criminal acuchilló a un aficionado de la Juventus en un bar, ni cuando desde una grada se denigró a una mujer, entonces presuntamente maltratada, o cuando antes del último derbi dos facciones de descerebrados se citaron para pegarse. Y no hubo «peros» porque referirse a actos similares en otras ciudades o estadios parece justificar a los cafres que protagonizaron esos actos. Para ellos sólo puede existir la repulsa.

No ayudan a fraguar esa mentalidad entre nosotros los que se dedican de forma sistemática a poner el foco en Sevilla para desviar la atención sobre lo ocurre en otros sitios. Javier Tebas elogiando al Frente Atlético poco después de la muerte de un aficionado deportivista en la ribera del Manzanares y despotricando siempre contra los radicales sevillistas, comunicadores radiofónicos poniendo paños calientes a unos y lapidando a otros o esa Televisión Española de la capital que para ilustrar los sucesos del pasado miércoles en el entorno del Metropolitano, donde no hubo participación sevillana, usó imágenes de un puñadito de aficionados nervionenses accediendo de forma pacífica y ordenada al estadio atlético. No sólo eso sino que, según se denunció en las redes, utilizó también vídeos de béticos y de españolistas para hablar del acuchillamiento de un hincha colchonero. Una vergüenza, una manipulación intolerable, una prueba de que, para no complicarse la vida, necesitan de dodotis para referirse a su escoria.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla