Joaquín Caparrós y José Castro, en la presentación como nuevo entrenador del Sevilla (F. M.)
Joaquín Caparrós y José Castro, en la presentación como nuevo entrenador del Sevilla (F. M.)

Sevilla: ojalá todos los fracasos fueran como este

Poner nota atendiendo sólo al objetivo liguero de la temporada sería tan injusto como elevar de manera artificial la media con la Copa y la Champions
Por  11:00 h.

A falta de una jornada para concluir la campaña, quién lo diría hace tres semanas, el Sevilla consiguió el discreto objetivo al que le arrojó una segunda vuelta liguera horrorosa: el séptimo puesto, puerta lateral a Europa, si no se quiere trasera, porque para llegar al recibidor de la fase de grupos deberá atravesar tres dinteles más. Ha llegado, pues, la hora de ponerle nota a la temporada y en ello anda enfrascado el personal, desde los críticos propios más rigurosos a los contemporizadores, pasando por ese tribunal ajeno y anejo que también puntúa y que, como es lógico, barre para su campus. Reflexionemos. ¿La nota reflejará sólo el objetivo marcado a principio de temporada en la Liga en relación al presupuesto?¿En las tres competiciones en las que participó?¿Contemplará el número de partidos disputados y su frecuencia con respecto a los demás equipos?¿Influirá la comparativa con el eterno rival?¿Y con los contrarios de su cuerda, con o sin participación europea?¿Se valorará en función del histórico en la Liga?¿Y en la Copa y en Europa?

Simplificar la cuestión atendiendo sólo al objetivo con que se inició la temporada, aún con el agravante de contar con el mayor presupuesto de la historia, o la comparación con lo realizado por el Real Betis, sería tan injusto como elevar de manera artificial la nota media inflando la importancia real, no por ello menos logro histórico, del pase a cuartos de la Champions o la clasificación para la final de la Copa. Resulta obvio que un séptimo puesto en la tabla cuando se aspiraba a Champions es un notable fracaso; igual si se cuenta el presupuesto solo o en comparación con el resto de los equipos que lo han superado en la clasificación o peleado hasta final por una plaza europea, incluido el eterno. Pero si en la peor temporada en años, mal planificada desde el principio, con 20 partidos más en las piernas que la mayoría, tres entrenadores, manojo de jugadores que restan y un largo etcétera se consiguió una clasificación para Europa, una final de la Copa y unos cuartos de la Champions, acepten que ojalá todos los annus horribilis sean como este. Y a la historia nos remitimos.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla