Sin balón no es nada

Por  15:23 h.

Le pasó en Italia, ante una Sampdoria atónita por el regalo, y lo repitió la tarde/noche del domingo pasado contra el Osasuna y el miércoles, en la cita contra el Deportivo. En la Copa de la UEFA, en la Liga y en la Copa del Rey. Un gol en contra cuando el partido agoniza y se hace imposible cambiar el destino marcado. Puede ser una racha de mala suerte sólo, pero conviene pensar que no, que a este Sevilla tan orgulloso de su retaguardia le sienta mal ponerla a prueba fomentando el zafarrancho rival.

Frente al Dépor fue Crespo otra vez el que falló al abandonar el lateral y dejar expedito el camino a De Guzmán, pero contra Osasuna y Sampdoria el despiste fue de los centrales, que dejaron que el pelotón de fusilamiento se pusiera ante Palop sin conseguirle al valenciano ni el irrenunciable derecho a pronunciar su última voluntad.

Siendo como son fallos defensivos habituales, no puede olvidarse que la fractura ocurre no por un ataque aislado rival sino fruto del “estrés” por el acoso del contrario, estimulado por los blancos para el derribo. Y puesto que siempre hay algo que falla en estas circunstancias habrá que convenir que el equipo no tiene las espaldas anchas y no sabe manejar el aluvión que se le viene encima. Resumen: el Sevilla sin balón es muy poco cercano a la nada por lo que su mejor defensa debería ser el toque y no el cuelgue del larguero.

Han sido tantos y tantos los ejemplos de puntos perdidos en cuanto el equipo renuncia al balón, que Jiménez debería multar a aquellos que al calor de un resultado favorable tienden a hacerse numantinos. Y si no lo consigue, que los traspasen al Numancia. Su sitio.

Redacción

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