Tan culpables como víctimas

Por  0:02 h.

Vayamos por partes.
Parte I: Si hubo un equipo guarro, bronco, antideportivo y barriobajero durante noventa minutos el sábado en el Sánchez-Pizjuán ése fue el Osasuna. El Sevilla intentó, sin demasiado éxito, jugar al fútbol, como en los tres últimos años, mientras que los navarros comprobaban la solidez de los huesos rivales en su habitual práctica de anatomía forense en Nervión.
Parte II: En el descuento, la antideportividad estuvo repartida, aunque fue más acusada por parte sevillista. Los osasunistas perdieron el tiempo tirándose al césped, pero eso lo hacen todos con el marcador a favor. Maresca y Jesús Navas violaron la norma de devolver a la banda el balón echado fuera por el rival. No se avisó al comienzo del partido de que esa sería la actitud. No es muy ético esperar acontecimientos y actuar en función de lo que convenga.
Parte III: Alguien debió hablarles a los dos equipos del tercer tiempo en rugby pero no debió gustarles la idea porque se fueron directamente a las melés del primero. Infantil la actitud de Adriano «duchando» a un par de navarros, lamentable el «duelo de carneros» entre Duda y el fisio osasunista, y pandillero el proceder de Ziganda, agarrando por el cuello a Cristóbal Soria, siempre presente en todos los saraos.
Parte IV: Uno de los ochocientos millones de blogueros que hay en la Red dijo que Ziganda había dicho lo que Ziganda dice que no dijo y que uno se niega a reproducir porque es una barbaridad. El bloguero es colaborador del Sevilla F. C. Ziganda se querellará judicialmente contra él. Convendría que el club dijera algo. Aunque sólo fuera que no tiene nada que decir de lo que dice uno de los suyos que le dijo «uno de los nuestros», o sea, de ellos. Cosas de la Banda Ancha.

Redacción

Redacción