Un desequilibrio que puede agudizarse

Por  21:06 h.

Cansados los brazos de tanto tirar de las cuerdas del butafumeiro, liofilizados de tantos usarlos los adjetivos que han servido para ensalzar la gran temporada sevillista, romos los arietes con los que golpear cualquier hipotética grieta en la gestión del club, rosáceo el horizonte, el articulista se devana los sesos en la búsqueda de algo que le dé pie a la crítica, una de las patas de la mesa de su sustento. Y tras pensarlo mucho debe reconocer que no le sale una crítica sino una alerta, un “ojito con esto”, aviso para navegantes demasiado pegados a la costa del éxito.

Sabido es que las penurias económicas impelieron en los primeros tiempos de Joaquín Caparrós a firmar a jugadores españoles que o bien quedaran libres o fueran muy asequibles. Con la llegada de José María del Nido y el traspaso de José Antonio Reyes al Arsenal, el primer ingreso multimillonario que hizo el club de Nervión -luego seguirían los de Julio Baptista y Sergio Ramos-, se fue abriendo la horquilla de los fichajes y dado que el mercado exterior era mucho más barato que el interno, la dinámica se invirtió y los nacionales empezaron a dejarle sitio a los foráneos, comunitarios o no, hasta llegar, por ejemplo, a la pasada temporada, en la que de 27 jugadores 12 eran españoles y el resto nacidos fuera de nuestras fronteras,

Ahora, cuando los rumores sobre los próximos refuerzos llenan páginas de periódicos y espacios radiofónicos sólo surgen nombres foráneos -De Mul, Jo Alves, De Sanctis, Ujfalusi, Boateng- como posibles incorporaciones mientras que los nacionales -David, Kepa, Cobeño, Fernando Sales, Antoñito, Pablo Ruiz, Jesuli, Alfaro- suenan por su marcha, firmes o virtuales, o por su más que probable paso al filial para nutrir de experiencia al equipo de Manolo Jiménez, flamante Segunda

No es que uno, en un brote de chauvinismo, piense que como lo nacional no hay nada, sino que considera peligroso identitariamente -la próxima temporada la primera plantilla podría tener sólo seis españoles: Palop, Javi Navarro, Aitor Ocio, Marti, Jesús Navas y Puerta- que Babel se instale junto a la Giralda. Una cosa es que el idioma del fútbol sea universal y otra que terminemos proscribiendo en él la eñe.

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Redacción

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