Urge priorizar la dieta

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Resulta comprensible y elogiable que en el Sevilla siempre se haya desestimado la posibilidad de “tirar” una competición de las tres en las que está inmerso el plantel. Sería una necedad haberlo hecho. Nadie puede garantizar que orillando uno de los proyectos se tenga éxito en los restantes y hasta el sentido común parece apoyar la tesis de que conforme más bazas se barajen, pese al desgaste que ello conlleva, mayores serán las posibilidades de obtener un triunfo.

Pero siendo todo esto cierto, acaso se esté olvidando que tan legítimo es no renunciar a nada como priorizar los objetivos en función de lo que cada uno dé. Y a la hora de dar, gana la Liga, que reparte nada menos que seis premios mientras las otras dos competiciones, por mucho que vista el acercarse o llegar a la final, sólo tienen verdadero valor si se obtienen los títulos. El “Gordo” o nada, o menos que nada, porque al finalista y perdedor le cuelgan del cuello una medalla que raspa como soga de ahorcado.

Segundo en la tabla, a sólo un punto del líder, el Barcelona, pero con el Real Madrid, tercero, echándole ya el aliento, y con Zaragoza y Valencia a cinco pasos, el Sevilla consume partidos con el voraz apetito de quien tuvo hambre de siglos. Tan empeñado está en devorar todo lo que se encuentra que a veces se devora a sí mismo, como ayer ante el Racing, o en la tarde daliniana de Tarragona. Urge, pues, priorizar su dieta. ¿Española o europea? Yo, hasta en la futbolístico, prefiero la mediterránea.

Redacción

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