Volver a los orígenes, reforzar los conceptos

Por  0:39 h.

En épocas de desconcierto como la que hoy atraviesa el Sevilla en la Liga; cuando se agolpan los problemas, que unas veces nacen delante, otras atrás y algunas en el banquillo; cuando se hacen garabatos en lugar de trazos firmes aunque lienzo, pinceles y colores sean mejores que los que se tenían la pasada temporada; cuando estas cosas ocurren, urge volver a los orígenes, reforzar los conceptos que forjaron el éxito y preguntarse si no sería razonable cierto conservadurismo a la vista de que cuando se da la cara con excesiva valentía los rivales siempre la devuelven en estado catastrófico.

Frente a un Deportivo que es Guardado y la banda de chin-pon-chin-pon que sigue sus pasos, el Sevilla careció de virtudes y exacerbó sus defectos, hasta convertirse en un equipo irreconocible que no podía ampararse siquiera, como los días frente al Zaragoza y Español, en el rosario de goles fallados o en la pegada de récord Guiness del contrario. Ayer ni se llegó al portal rival ni éste hizo pleno en su única ocasión: tuvo más y sólo acertó a marcar en la de Riki.

No puede cuestionarse la figura de Palop, que si otras tardes erró, ayer estuvo bien; en defensa falta contundencia y, por esa misma razón, sobra que Juande la debilite en número y especialistas en su ansia de victorias; en el centro del campo fallan las bandas: Adriano no está ni al veinte por ciento de su nivel, Jesús Navas se ha aburguesado y ya no busca la línea de fondo sino el resquicio que le permita ponerla en la olla sea como sea y sólo Capel cumple lo que se espera de él, que no debe ser demasiado en esta temporada de su debut; arriba se depende mucho, por no decir todo, de Kanouté, un día excelso y al otro torpe y al borde del desmayo, mientras las muchas grietas del equipo lastran el fútbol de gente como Kerzhakov o Koné, que ya han demostrado que si son bien surtidos de balones tienen pólvora en sus botas.

Que esta plantilla de fábula va a reaccionar sólo lo pueden dudar los necios. El problema es que se le haga tarde, que cuando comiencen a encadenar buenos resultados los que están arriba, con los que tienen que luchar, gocen de tan buen colchón de puntos que la remontada se convierta en una tarea épica y angustiosa. Ése es el peligro y ahí está el reto para Juande y los suyos: hay que reaccionar y ya que no se puede hacer ayer, que no pase de mañana.

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Redacción

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