…Y tuvo que ser a Juande

Por  13:00 h.

La botella pudo impactar en cualquier integrante del banquillo sevillista, que por ahí andaban todos gozando de la enésima picardía goleadora de Kanouté, pero el mazo terminó en la nuca de Juande Ramos, precisamente de Juande, ayer defendiendo el verde y hoy haciéndose profesional de elite vistiendo de rojo.

Extraña pirueta del destino. Pone en la mano del energúmeno el arma con que golpear al amigo, porque no de otra forma puede calificarse al que hace bien poco, con la valentía y nobleza de quienes son gente de bien, expresó su respeto y su cariño por el Betis. Ojo, un entrenador del Sevilla que no escondía que dejó un jirón feliz de su vida en el eterno rival. Nadie en el club blanco le tiró la camiseta a la cara, ni le afeó su gesto señorial, ni le retiró el saludo. Muy al contrario, respetaron lo que emanaba de su corazón y se felicitaron por compartir ilusiones con alguien con tan buena cabeza.

A la hora de escribir estas líneas, ya de madrugada, Juande se recupera felizmente y en horas estará reintegrado a su trabajo. Y me juego lo que sea a que no saldrá de su boca nada que sirva para zaherir al club de Heliópolis, para exigir mano dura a los estamentos federativos, para criminalizar a quien un día sirvió con la eficacia de un R26, el coche de los campeones. En verdad que lo mejor del fútbol son sus deportistas, sus profesionales. Cuánto tienen que aprender de ellos los que habitan en las zonas llamadas nobles, muchas veces convertidas en zocos donde se trafica con toda clase de maldades. Campeón de la UEFA, de la Supercopa europea, segundo en la Liga, probable semifinalista de la Copa y vivo en Europa. Si sufres algo de amnesia con el golpe, que te lo recuerden, mister.