El director deportivo del Sevilla FC, Óscar Arias (foto: EFE/Jose Manuel Vidal)
El director deportivo del Sevilla FC, Óscar Arias (foto: EFE/Jose Manuel Vidal)

Ya tarda decidir sobre la dirección deportiva

Al que ocupe el cargo hay que pedirle que lo haga no igual, sino mejor que Monchi: firmar más bueno que malo, más revalorizable que amortizable
Por  11:44 h.

Martin Luther King tuvo un sueño y yo tengo una duda. Una duda que a algunos les puede quitar el sueño. No el del gran activista norteamericano, aunque 50 años después de su muerte (se cumple el próximo 4 de abril) el fútbol, para vergüenza propia y ajena, tenga que seguir haciendo apostolado del «No racism»; el insomnio por Nervión provendría de la incertidumbre que provoca el actual estatus de la dirección deportiva, fracasada en su gestión de la actual temporada y, cómo es lógico pensar, ocupada en el acopio de información para planificar la siguiente. ¿Se mantiene la confianza en Óscar Arias y su grupo de trabajo? Si la respuesta es sí, nada más que hablar; si es no, es probable que se esté trabajando en la dirección equivocada y, por lo tanto, baldía. Ya se iría tarde en el fichaje de su sustituto.

Del once titular que está sacando las castañas del fuego a Vincenzo Montella (una buena elección del DD ) sólo hay un futbolista, Muriel, que puede considerarse un acierto neto de Arias y muy matizable, porque al colombiano, pese a lo que costó, le falta gol. Y es el delantero centro. Los otros dos mencionables serían Banega, quien no es un descubrimiento suyo precisamente, y Navas, rindiendo como lateral y no de extremo, para lo que se le trajo. El resto ha tenido un rendimiento muy discreto, cuando no testimonial. En verano y en invierno, pues la aportación de los refuerzos de enero está siendo de lo más pobre. Y no hablemos de lo que sobraba y se quedó, de lo que faltaba y no vino, de la cantera…

Comentaba Arias la semana pasada que «nadie va a llegar y hacer lo que hizo Monchi». Debía referirse a lo que consiguieron técnicos y jugadores firmados por el anterior director deportivo, a los títulos, porque lo cierto es que al que venga hay que exigirle no lo mismo, sino que lo haga aún mejor: firmar más bueno que malo, más revalorizable que sólo amortizable. De hecho, es lo único que se le pedía al onubense, que el entrenador tuviese 20 jugadores para confeccionar una alineación con garantías y el club uno o dos jóvenes a los que poder sacar plusvalías que elevaran el nivel medio del plantel. Nada más y, a lo que se ve, nada menos.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla