Novak Djokovic posa para ABC después de la entrevista
Novak Djokovic posa para ABC después de la entrevista - DE SAN BERNARDO

Mutua Madrid OpenDjokovic: «No apruebo que los tenistas seamos como robots»

En pleno proceso de regeneración, el serbio se muestra más reflexivo y sentimental que nunca. Hoy se mide a Nadal en las semifinales de Madrid

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Novak Djokovic, simpatiquísimo en el trato, con un español más que digno y generoso a la hora de desarrollar argumentos en sus respuestas, se presenta en las entrañas de la Caja Mágica con una disculpa por llegar tarde. «Gracias por la paciencia», comenta después del saludo. Llega al encuentro con los medios españoles desde las pistas de entrenamiento después de acceder a las semifinales del Mutua Madrid Open por el abandono de Kei Nishikori (lesión en la muñeca), y hoy se mide a Rafael Nadal(16 horas, La1 y ABC.es), capítulo cincuenta de la rivalidad más repetida de la historia del tenis. Sumido en un proceso de cambios, acaba de romper con su equipo de toda la vida y, hasta que encuentre un nuevo técnico, trabaja con su hermano Marko y con Pepe Imaz, una especie de entrenador mental que viste una sudadera en la que se lee «Amor y paz». Djokovic no quiere hablar de ese aspecto, pero en su discurso, ya en inglés, hay reflexiones de diván, palabras trascendentales en esta regeneración hacia el Djokovic que no hace tanto lo ganaba todo.

¿Cómo describe su situación?

Siento que estoy atravesando un momento de transición, esa es la palabra con la que puedo definir mi estado. He sido muy afortunado de experimentar, desde los inicios de mi carrera, más épocas de éxitos y de buenos resultados. He mantenido ese altísimo nivel durante muchos años. Y después de Roland Garros (el grande que le faltaba y que logró en 2016) no sabía cómo me iba a sentir, tuve por primera vez la sensación de verme obligado a remontar, me vi sin motivación, sin encontrar el camino para mantener ese nivel y recargarme emocionalmente. Después de Roland Garros y del US Open me sentí por primera vacío en términos de motivación. Durante unos meses, tuve que pensar en ciertas cosas y trabajar, descubrir el modo de volver a tener esa magia.

¿Qué ha pasado?

El inicio de temporada fue realmente bien, con título en Doha. Luego, perdí desafortunadamente pronto en Australia, la Copa Davis fue bien... Me sentía mejor en el aspecto mental, pero el juego no estaba ahí, no estaba al nivel. Estoy feliz de haber llegado a las semifinales en Madrid, que es el mejor resultado de este año, y me demuestra que voy por el buen camino, que probablemente necesito más tiempo y algo más de paciencia en este proceso de regresar y volver a ganar con consistencia. Lo que pasará esta semana o la próxima, si me servirá como trampolín para saber dónde quiero y puedo estar en los próximos seis meses, o quizá más, no lo sé.

¿Qué le puede aportar el haber roto con su equipo? ¿Qué busca?

Estoy dando lo mejor de mí para redescubrirme, encontrar una fuerza nueva, una nueva piel. Lo que ha pasado ya ha pasado y estoy muy orgulloso, pero necesito pasar página. La decisión de romper con mi equipo ha sido una decisión importante. Va en la línea de lo que me pide la mente, necesito este cambio. Sentía que necesitaba empezar algo nuevo. Me siento mejor que en los dos últimos meses a nivel emocional, y también en la pista. Es una buena señal.

¿Qué importancia tiene para usted sentirse bien emocionalmente?

Todo el mundo lo necesita. Somos humanos. No hay ningún profesional que no necesite estabilidad emocional. A veces parece que actuamos como máquinas porque estamos concentrados en repetir las mismas cosas cada día. Entrenamiento, rutina, partido, recuperación... Son partes de tu vida para siempre, pero al mismo tiempo eres un ser humano. Tus experiencias en la pista, fuera de ellas, lo que vives cada momento tiene un componente emocional. A quien no sienta esto deberíamos preguntarle si es humano o no. La vida nos ofrece retos y pruebas para saber si estamos preparados. Y si no lo estamos, tenemos que trabajar para superarlo, para ser mejores. Después de cada caída, tienes una oportunidad para renacer o para hacerlo mejor. Así es como veo las cosas. Y especialmente ahora, que estoy experimentando lo que podríamos llamar una caída en cuanto a resultados en los seis o siete últimos meses que no había sufrido antes. Es una sensación muy interesante, nunca la había vivido.

¿Qué extrae de esta etapa?

Me siento mejor cuando estoy feliz, cuando todo va bien en la vida. Pero esto no es la vida. La vida tiene ciclos, tiene sus periodos. He pasado por ello antes, pero han sido etapas más cortas. Y he aprendido de ello, y sigo aprendiendo. Como persona y como jugador. Espero que el esfuerzo de cada día se vea reflejado en la pista y con resultados, que tenga su recompensa.

¿Qué retos se ha marcado?

Mira. Si no hubiera querido ganar cada partido de los que he jugado, si no hubiera querido ganar Grand Slams, y si no hubiera querido ser número uno del mundo, no hubiera jugado al tenis. No a nivel profesional, al menos. Lo haría como ocio, con mis amigos... He conseguido muchas cosas en mi carrera que me hubieran permitido dejar la raqueta y dedicarme a mi vida. Tengo a mi familia, el segundo bebé en camino... ¿Por qué tengo que seguir estresándome? ¿Por qué tengo que seguir? Claro que quiero ganar, siempre quiero ganar. Pero en el proceso de estos seis o siete meses, lo que estoy diciendo es que la gente no entiende que para mantenerme de pie en estos momentos tengo que buscar dentro de mí, encontrar la inspiración y la motivación para una nueva era, un nuevo capítulo. Los resultados vendrán como consecuencia del buen trabajo que estoy haciendo.

¿Pero qué ha cambiado?

Mi vida ha cambiado mucho en los dos o tres últimos años. He sido padre, lo seré ahora con suerte por segunda vez... Son muchas cosas. Romper con mi equipo después de diez años juntos... No hay muchos jugadores que hayan tenido el mismo entrenador, el mismo preparador y el mismo fisioterapeuta durante tanto tiempo seguido. Es increíble que hayamos tenido una amistad tan exitosa durante esta década, con muchos momentos preciosos compartidos. Pero era el momento de cortar y de pasar página, siempre en buenos términos. Los retos, los sueños y las aspiraciones siguen siendo las mismas, en eso nada cambia. No voy a ir a un torneo, especialmente a los Grand Slams, con la intención solo de jugar. Tengo la necesidad de llegar a las rondas finales, luchar por los trofeos. Y, a largo plazo, me sigo viendo campeón, ganando títulos. Me siento agradecido por todas las experiencias que he tenido en un montón de torneos, siendo parte de la historia. Eso me da confianza porque si lo he hecho antes, sé que soy capaz de hacerlo otra vez. Tengo que creer en mí, confiar en mis habilidades. Tiene que encajar todo. Estoy seguro de que tendré mis oportunidades.

¿Se ha llegado a sentir vulnerable?

La vulnerabilidad es lo que nos hace humanos. Creo que no es algo malo en el mundo de hoy en día, en esta sociedad. Buscamos que los deportistas profesionales sean como máquinas, robots, gente sin emoción, seria... Y eso no me gusta, no apruebo que los tenistas seamos así. Yo no he querido ser nunca así, a mí me gusta expresar mis emociones. Claro, en la pista tengo que hacer mi trabajo y estar concentrado. Pero la vulnerabilidad y reflejar tus emociones es genial. Te permite ver lo que hay dentro de ti, lo que necesitas trabajar. La conexión que intento establecer con la gente ahí donde voy es muy importante, es algo que me mueve. Cuando has conseguido tanto y estas tanto tiempo al más alto nivel, buscas maneras o formas de motivarte o inspirarte. Necesitas buena energía positiva para continuar. Y cuando ves a los niños con ese brillo en los ojos, que ven a Nadal, Murray, Djokovic o cualquiera que esté jugando, que han pagado una entrada y quieren ser algún día como nosotros... Hay que entender lo que están sintiendo esos niños o los aficionados en ese momento. Yo me empapo de esa energía, de ese apoyo, y trato de devolverlo.

¿Busca ser más cercano?

Es un permanente círculo en la vida del tenista que intento explorar continuamente. Al final del día, te vas a la cama como todo el mundo, tienes el mismo cuerpo que los demás... Vale, eres diferente porque eres un profesional, porque has tenido mucho éxito, porque has trabajado muy duro y tienes talento, estás en la cima del mundo... Fantástico. Pero todos tenemos que lidiar con problemas diarios. La vulnerabilidad no es mala. Te hace parar por un segundo. Cuando estaba en esa racha de ganar partidos y torneos de manera consecutiva te sientes un poco invencible. De repente empiezas a perder y la vida te da una lección, como en los Juegos Olímpicos el año pasado. Estaba jugando seguramente el mejor tenis de mi vida. Gané Roland Garros, jugando durante doce meses anteriormente muy bien. Todo estaba bien, Wimbledon más o menos... Gané Toronto sin perder un set y llegué a los Juegos Olímpicos muy motivado, evento espectacular... Y de golpe, lesión (perdió con Del Potro en el estreno). ¿Por qué? Pues porque tenía que pasar, había una razón para que pasara. Aprendí la lección de la forma más dura, y creces con estas experiencias. Se aprende más de las derrotas, sea en el tenis o en la vida. Pasan cosas malas y te sientes débil, pero eso es bueno. Así es la vida, así son los ciclos y cada día ofrezco mi mejor versión como persona y como tenista, con energía positiva y pensamientos optimistas. Lo que pase en el futuro es algo que ya no puedo predecir.

Viendo cómo está Nadal, ¿le concede favoritismo para Roland Garros?

Sí, estoy de acuerdo. Mucho más si se tienen en cuenta los resultados de este año, no solo en tierra sino también en pista dura. Nadal es Nadal en tierra, esté en buena forma o en mala, cuando llega la tierra está en su territorio, donde se siente más cómodo. Siempre es el favorito para Roland Garros.

¿Se ve con opciones contra él?

Me siento preparado para ganarle. Seguro.