Grégoire de Lestapis, consejero delegado de Lendix, en sus oficinas
Grégoire de Lestapis, consejero delegado de Lendix, en sus oficinas - BELÉN DÍAZ ALONSO

El éxito de los préstamos a empresas sin ninguna garantía de devolución

Lendix ofrece un espacio en el que inversores particulares e institucionales pueden financiar a pymes bajo un modelo basado en la confianza

MadridActualizado:

Tres años en el mercado son suficientes para dilucidar si un modelo de negocio tendrá éxito. Es el caso de Lendix, sociedad dedicada a los préstamos particulares e institucionales a empresas. Dicho de otra forma: crowdlending. Este sistema consiste en que inversores ajenos al sector bancario financian proyectos empresariales de pymes que tienen mayores dificultades para lograr que las entidades financieras se rasquen el bolsillo. De ahí nació Lendix, de la necesidad de financiar a empresas de hasta 2.000 empleados con un facturación superior a los 250.000 euros anuales.

Con presencia en Francia, Italia y España, esta compañía, que materializó su primer préstamo en el año 2015, aspira a configurar una nueva cultura de financiación. Lo demuestra la ronda de 32 millones de euros que acaban de cerrar para consumar su expansión a Alemania y Países Bajos.

Sin embargo, siempre hay un «pero». Mientras la banca ofrece financiación exigiendo garantías de reembolso, en Lendix no solicitan avales para asegurar la devolución del crédito otorgado por particulares y también instituciones como Groupama o el Banco Europeo de Inversión. «Es una actividad con riesgo y por eso recomendamos a los inversores diversificar. Esto viene de un mundo diferente pero al mismo tiempo hay que tener en cuenta que lo que hacemos es generar confianza», explica Grégoire de Lestapis, consejero delegado de Lendix España.

Lendix canalizó 10 millones de euros en financiación a pymes en su primer año en España

Basan su modelo en la confianza de que las empresas financiadas podrán devolver el dinero prestado. Y, de momento, la teoría se está cumpliendo también en la práctica. De Lestapis señala que «la tasa de morosidad es del 1,3%», lo que evidencia que «se sienten a gusto con nuestro trabajo. Hay riesgo, pero tiene un valor: los particulares están en control de sus ahorros. Es un movimiento profundo de hacer las cosas de manera diferente».

Lendix llegó a España en 2017 con la ansiedad de no saber si el crowdlending tendría éxito ya que su presencia, hoy día, sigue siendo residual. Aun así, su experiencia ha sido positiva en ese primer año: 10 millones de euros prestados a 25 empresas, cifras que prácticamente han sido superadas ya en el primer trimestre de este año. Hasta marzo, las operaciones de esta empresa han crecido un 500% interanual al haber canalizado 8,3 millones hacia nueve sociedades, mientras que en el primer trimestre del año anterior apenas hubo proyectos por valor de 1,7 millones. Su objetivo ahora es alcanzar los 30 millones de euros en financiación a pymes en este ejercicio. Un objetivo ambicioso en consonancia con el crecimiento global de la compañía. Hasta ahora, entre todas sus divisiones en países de la Unión Europea, la financiación a empresas se acerca a los 200 millones, de los cuales un 25% ya han sido recuperados por los inversores particulares e institucionales.

Competencia

De Lestapis, pese a competir con los bancos, no ve en ellos un enemigo. Será por sus 30 años de experiencia en ellos, habiendo llegado a ser director general de BBVA en Francia. Conoce las bondades y defectos de las entidades financieras, los entresijos de los banqueros, porque él mismo se dedicó buena parte de su vida a otorgar créditos y a denegarlos por falta de garantías.

Ahora trabaja para la competencia, y es consciente de que plataformas como Lendix jamás supondrán un problema para los bancos. «Sería absurdo pensar que el crowdlending va a sustituir a la banca», señala el CEO, al tiempo que tiende la mano a las entidades financieras: «Nos podemos ayudar unos a otros». Pese a ello, destaca su ambición, preguntado por si su modelo es un riesgo para la economía: «Ojalá un día podamos ser una fuente de desequilibrio macroeconómico pero estamos muy lejos de eso».