La frontera entre lo que es una artesanía y una manualidad a veces es tan fina que el consumidor no lo aprecia
La frontera entre lo que es una artesanía y una manualidad a veces es tan fina que el consumidor no lo aprecia - ABC

«Hazlo tú mismo», cuando el futuro laboral se teje con creatividad

Las redes sociales, un enorme escaparate para presentar las creaciones, han alimentado el boom de esta actividad

MADRIDActualizado:

O para ganarse la vida, o para conseguir una aportación extra de ingresos, o como afición. La fiebre de los negocios que venden productos hechos a manos, originales, personalizados y distintos, ha saltado a un mercado saturado por el consumismo, la fabricación en serie y la globalización. Los movimientos «makers» (hacedores) y «crafters» (artesanos) y las aplicaciones «Hazlo tú mismo» («Do it yourself») han impulsado estas microempresas, detrás de las cuales están profesionales creativos y personas muy habilidosas que han ampliado y están dando un vuelco a la actividad de la artesanía.

«Al sector se están incorporando nuevos perfiles», explica Laura Miguel, responsable de Fundesarte, el área que promociona la artesanía de la Escuela de Organización Industrial (EOI). «Desde profesionales con formación en Bellas Artes —continúa— que innovan y reinterpretan diseños antiguos, hasta personas con inquietudes creativas que se han quedado en el paro con la crisis y ven una salida profesional en hacer productos a mano. Para otros es una afición. Empiezan vendiendo a amigos y familiares. Después, muchos se animan y emprenden una empresa. Pero hay que diferenciar lo que es artesanía de la manualidad. La frontera entre ambas no está clara para el consumidor. Una pieza hecha a mano no quiere decir que sea artesanía. El artesano requiere de una formación, formal o no, en conocimientos y técnicas».

El 95% son mujeres con una gran afición que desean iniciar un segundo proyectos para ir generando ingresos

Aún así el auge de los negocios de productos hechos a mano ha sido tal que ya existen plataformas online exclusivas donde exponer y vender solo estos artículos. Ahí está el gigante norteamericano Esty. Y la misma Amazon ya tiende desde septiembre de 2016 la tienda Amazon Handmade, donde artesanos de más de 50 países hacen gala de sus creaciones al mundo. «Hay más 5.000 artesanos de España y Europa que acceden a millones de clientes potenciales. Así muchos de ellos han visto cómo se incrementan sus ventas, e incluso exportan», cuenta Julio Gil, PT Consumer Manager en España de Amazon Handmade. Las grandes plataformas digitales también ayudan en la logística: «Amazon almacena, recoge, empaqueta y envía los artículos a los clientes en nombre de los vendedores. Así estos tienen más tiempo para trabajar en sus talleres», asegura Gil.

Otras veces venden a través de web propias o combinan ambas plataformas. El uso de internet, y en especial de las redes sociales, es clave en estos negocios. Instagran, Pinterest y Facebook son los grandes escaparates donde presentar creaciones. Sin embargo, no es precisamente su fortaleza. «A mucha gente que empieza le apasiona lo que hace y tiene mucho talento, son muy creativos, pero les falla la parte técnica», afirma Eva Pijuán, experta en marketing digital y fundadora de Handmade Fanatic, desde donde ayuda a crear negocios online de productos hechos a mano y «enseña técnicas para tener un flujo constante de ventas. Tengo más de 4.000 personas que me han pedido información para dar el salto a internet», confiesa.

El perfil

«El 95% son mujeres entre 35 y 55 años. Muchas empiezan por pasión, otras por terapia... Suelen ser madres de familia que les gustaría tener un segundo proyecto, aparte del trabajo principal, e ir generando ingresos. Luego, se hacen autónomas y se dedican full time al proyecto. Son negocios que van creciendo con el tiempo. Hay gente que incluso tiene que contratar personal», cuenta Pijuán.

Pero esto no es coser y cantar. Ni cualquiera ni cualquier artículo triunfa. Para lograrlo, Pijuán ofrece algunas recomendaciones: «No hacer productos personalizados sino reproducibles: es mejor crear colecciones y que el consumidor elija un producto. Diseñar una plan de marketing: realizar campañas varias veces al año, con ayuda de las redes sociales, de newsletter, email... se puede empujar a tus clientes a tu tienda... Ofrecer buenas fotos, darle un nombre al negocio y centrarse en un sector concreto, con diferentes diseños de un mismo producto. A veces la tienda es un pupurri de productos mezclados que no inspiran profesionalidad».

Para realiza pequeñas series de un producto no se necesita una inversión importante

Desde luego estos negocios tienen sus ventajas: para realizar pequeñas series de un producto no se necesita una inversión importante, permite trabajar desde casa, sin presiones de horarios,con jornada flexible y desarrollando la creatividad. «Muchos tienen un pequeño taller en casa —afirma Pijuán—: de ilustraciones, ropa para bebés, velas artesanas, joyería, bisutería...».

Verónica Martín es un ejemplo de este nuevo perfil. Ha fundado uVe Original, una web desde donde vende sus mochilas. «Empecé a coser ropa a mi primer hijo y a partir de ahí abrí mi blog de costura. Asistí a una feria con varios productos, pero arrasaron las mochilas», recuerda. Así que se dedicó a elaborar este artículo, al que fue incorporando complementos como bolsos y riñoneras. De momento, es una forma de conciliar y de desarrollar una gran pasión. Ella confiesa que disfrutar de todo el proceso de creación. «Trabajo de contable por las mañanas, las mochilas las hago en mi tiempo libre: fines de semana, durante las extraescolares del niño... Pero de momento yo no puedo vivir de ello, es un extra que no llega a ser un sueldo», asegura.

Desde luego, los negocios de productos hechos a mano son muy versátiles:. Eso sí, siempre puede ser un camino para emprender y para desarrollarse profesionalmente como artesano.