El presidente del BCE, Mario Draghi
El presidente del BCE, Mario Draghi - EFE

Las peticiones de liquidez de los bancos españoles al BCE se dispararon en octubre por la crisis catalana

La apelación se incrementó en 4.000 millones de euros, hasta los 175.000 millones, la cifra más alta en al menos un año y medio

CORRESPONSAL EN BERLÍNActualizado:

En la estadística que el BCE ofrece de sus subastas de liquidez se aprecia un claro pico de peticiones de dinero de los bancos españoles en coincidencia con la crisis de Cataluña. La apelación de los bancos españoles se incrementó en 4.000 millones de euros, hasta un total de 175.000 millones, la cifra más alta en al menos un año y medio. Tanto es así, que los bancos españoles fueron responsables de gran parte de los 21.300 millones de euros que se repartieron en la subasta para toda la zona euro, en un esfuerzo por incrementar su colchón de efectivo ante lo que pudiese suceder en Cataluña. La tendencia de la banca española, además, contrasta con la del conjunto del Eurosistema, donde la apelación alcanzó en octubre los 772.057 millones, un 0,04% menos que el mes anterior.

La deuda de los bancos españoles con el Banco Central Europeo (BCE), que refleja la apelación bruta de las entidades al instituto emisor a través de las operaciones regulares de financiación, se incrementa por tanto en un 1,92% en octubre respecto al mes anterior, hasta situarse en 175.022 millones de euros y un 29,15% superior con respecto a octubre de 2016. Las peticiones españoles representan un 22,66% del total que realizan las entidades del Eurosistema.

En esa misma estadística puede verse también la evolución el volumen agregado de activos adquiridos en España en el marco de los distintos programas de compra de activos implementados, puesto en marcha en 2009 y que sumaba 289.217 millones de euros a cierre octubre, es decir, un 2,31% más que en el mes anterior. Se trata de las compras de deuda pública y deuda corporativa que el BCE realiza en la zona euro para mantener a raya la prima de riesgo y para facilitar la financiación tanto en el terreno público como en el terreno privado. Estas compras se han incrementado un 46,03% en un año en España, reflejando el impacto del incremento en el volumen de compras mensuales de activos. En el conjunto del Eurosistema, el importe agregado de las compras de activos alcanzó en octubre un total de 2,25 billones de euros, un 2,54% más que el mes anterior, lo que muestra que España está bastante por encima de la media. Según los datos del Banco de España, el volumen agregado de compras de activos españoles representa un 12,8% del total correspondiente al balance consolidado del Eurosistema.

Tanto las subastas de liquidez como el programa de compra de activos que lleva a cabo Mario Draghi despierta serias críticas en la Eurozona, especialmente procedentes de Alemania, y poco decororsos disensos en el Consejo del BCE, que sin embargo sigue dispuesto a continuar con estas medidas extraordinarias. El vicepresidente del BCE, Vítor Constâncio, defendió ayer una vez más en Francfort la necesidad de que la entidad continúe apoyando la recuperación económica en los 19 países de la eurozona y pidió no pecar de excesiva confianza pensando que los riesgos que afectan al bloque están totalmente superados. “Es indudable que hay una recuperación económica sostenida y amplia en la zona euro en su conjunto y en todos sus países miembros (...) Sin embargo, esta evolución positiva no nos debe conducir a la autocomplacencia”, alertó, advirtiendo contra “elementos de incertidumbre cuya amenaza es difícil de calibrar por ahora”.

Constâncio evitó referirse concretamente a Cataluña se argumentó que “la inflación sigue estando por debajo de nuestro objetivo después de cuatro años de crecimiento supuestamente por encima del potencial. No estamos cumpliendo con nuestro objetivo de inflación y es por eso que nuestra política monetaria debe seguir siendo acomodaticia”. El presidente del BCE, Mario Draghi, sí se refirió expresamente a Cataluña en su última rueda de prensa y admitió que “es muy difícil comentar acontecimientos que cambian a diario”.

Fuentes del BCE corroboran que durante varias semanas de octubre se han superado situaciones delicadas con la banca catalana que, sin embargo, no desean precisar. Basta recordar la amenaza de Oriol Junqueras al BCE de que una posible airada reacción ciudadana podría derivar en una peligrosa “retirada de depósitos” y el intento posterior de hacerla realidad por los independentistas catalanes. O recordar las salidas masivas de depósitos de los bancos de Cataluña, que sólo pudieron detenerse con los cambios de sus sedes sociales. Y a eso hay que sumar las sucesivas advertencias sobre deterioro económico, no solamente para Cataluña, sino también para España en su conjunto.

El servicio de estudios del BBVA ha recortado tres décimas su previsión de crecimiento para 2018. El Banco de España incluso aporta otro escenario más adverso, en el que el descenso superaría el 2,5% del PIB en los próximos dos años. El gobierno cifra en unos 5.000 millones el impacto del desafío independentista catalán solo este año. Por todo ello, la opinión mayoritaria en el Consejo del BCE sigue siendo que es completamente necesario no perder la confianza del inversor ni la estabilidad de la prima de riesgo.