Entrevista

De la Serna: «El Gobierno está preparado para garantizar la seguridad y el orden público»

El aeropuerto de Barcelona El Prat se ha sumido en las últimas semanas en una espiral de aglomeraciones y largas jornadas de espera entre los viajeros

MadridActualizado:

A Íñigo de la Serna (Bilbao, 1971) se le ha presentado uno de los problemas más complejos desde que asumió las riendas del Ministerio de Fomento. El aeropuerto de Barcelona El Prat se ha sumido en las últimas semanas en una espiral de aglomeraciones y largas jornadas de espera entre los viajeros por el conflicto con los trabajadores de los filtros de seguridad, gestionados por Eulen, concesionaria del servicio desde junio del año pasado. Los empleados se quejan de bajos salarios y unas menguantes plantillas y piden un gesto a AENA, que ha estado presente como observador en las negociaciones entre empresa y sindicatos. Sin que estas dieran fruto, el pasado viernes De la Serna reunió al comité de crisis en Barcelona, que anunció una medida excepcional para tratar de enderezar la situación y garantizar la seguridad, máxime en un momento de alerta terrorista: reforzar el número de agentes de la Guardia Civil en los filtros de control, ante la perspectiva de una huelga indefinida a partir de mañana.

¿Cómo está funcionando el refuerzo de los agentes de la Guardia Civil?

El dispositivo para la incorporación de miembros de la Guardia Civil con el fin de reforzar las líneas de control en El Prat se pondrá en marcha a partir del lunes, momento en el que se inicia la jornada de huelga indefinida de 24 horas. Para ello, ya se están desplazando desde otras comunidades autónomas a este aeropuerto efectivos de la Guardia Civil. Por tanto, estamos trabajando, como anunciamos ayer (por el viernes), en la preparación del dispositivo ante una situación que difiere de la que hemos vivido hasta ahora, con una huelga, insisto, de 24 horas e indefinida.

¿Por qué han tomado esta contunden decisión? ¿Consideraban que era imposible que el conflicto se solucionara por los cauces habituales?

Estamos, como hemos explicado desde el principio, ante un conflicto laboral entre empresa y trabajadores. Y, como tal, lo primero que se produjo fueron las negociaciones entre estas dos partes, que fracasaron. En un segundo momento, y como es lo habitual cuando este cauce no da sus frutos, se produjo el proceso de mediación, que corresponde a la Generalitat, y que culminó con una propuesta del mediador que fue aceptada por Eulen y rechazada por los trabajadores. Por tanto, esta segunda vía también fracasó. Y es en el mismo momento en el que se conoce el rechazo de los trabajadores a la propuesta de mediación cuando el Ministerio de Fomento plantea la celebración del comité de crisis.

Lo que no podríamos haber hecho era iniciar el arbitraje obligatorio antes de la mediación, de la misma manera que el refuerzo de la Guardia Civil se prepara para el primer momento en que la huelga se transforma en indefinida de 24 horas. Se han seguido los cauces habituales y cuando estos han fracasado, en el minuto uno, se han tomado las decisiones. Por tanto, primero corresponde a empresa y trabajadores intentar un acuerdo. Después ambas partes deben trabajar con el mediador para tratar de alcanzarlo y cuando eso tampoco funciona es cuando entra el Gobierno. Antes no se podía entrar porque hay que respetar los procesos, pero cuando el Gobierno ha entrado lo ha hecho con toda la contundencia necesaria.

La convocatoria del comité de crisis se lleva a cabo además ante una situación mucho más grave que se va a producir, como es la huelga indefinida de 24 horas a partir del lunes. En los últimos días hemos podido comprobar los inconvenientes que la huelga ha supuesto para los usuarios del aeropuerto, tanto en las jornadas en las que se habían convocado paros como en las que no, con un llamamiento por parte de la presidenta del comité de huelga a generar colas y con ello el máximo daño posible, colas que han llegado a las dos horas incluso cuando no había huelga convocada. Por tanto, ante la nueva situación con la que nos encontramos a partir del lunes, no podemos dejar que este conflicto afecte por más tiempo a los usuarios del aeropuerto y, por encima de todo, no podemos permitir de ninguna manera que esta situación afecte al orden público y a la seguridad; el Gobierno tiene que estar, y está, preparado para garantizar estas dos cuestiones básicas.

¿Tienen estimación de cuál ha sido el impacto económico en la imagen del país del conflicto?

España es una potencia turística de primer orden y, desde luego, las infraestructuras y el transporte son una parte fundamental de este éxito. Las estadísticas nos dicen que los aeropuertos de la red de AENA están teniendo unos resultados excelentes. En los seis primeros meses de 2017, sin contabilizar la temporada alta al completo, se han sobrepasado ya los 113 millones, un 9,1% más con respecto al mismo periodo del año anterior.

El Prat, desde luego, es una infraestructura clave en el sistema aeroportuario español y una de las que más aporta a los resultados que le acabo de comentar. Por tanto, lo fundamental ahora es resolver la situación y prestar el servicio de calidad que caracteriza tanto a este como al resto de aeropuertos españoles y que tan buenos resultados está proporcionando.

Hasta el momento, AENA ha recibido más de 300 reclamaciones relacionadas con las colas en los filtros. Es solo un dato pero indica que los efectos del conflicto laboral no han sido beneficiosos para nadie y han causado daño a los pasajeros. Esto es una razón más para pedir a los trabajadores que recapaciten.

¿Confía en que los trabajadores se mostrarán más proclives al acuerdo con la empresa en la asamblea que celebra hoy?

Confío en que los trabajadores acepten la mediación porque tienen encima de la mesa una propuesta más que razonable. No conozco ninguna negociación en la que haya una oferta de incremento salarial del 18%. De los ocho puntos de la propuesta del mediador hubo acuerdo en siete, referidos básicamente a la organización del trabajo y aumento de plantilla. Existía además el compromiso de AENA de incorporar a futuras licitaciones en este aeropuerto el resultado de la mediación. Pero la postura del comité de huelga fue inflexible en materia salarial, a pesar del esfuerzo que ha hecho la empresa de aceptar la propuesta de la mediación sobre el incremento retributivo, que se inclinaba claramente a favor de los trabajadores.

La asamblea de este domingo es la última oportunidad que tienen para votar de forma favorable a la propuesta y apelo a su responsabilidad para que se acepte.

Ha señalado que la empresa ha incrementado su propuesta en un 600% y que los trabajadores de Eulen solo rebajaron en la asamblea sus pretensiones un 10%, si bien los sindicatos denuncian sueldos «mileuristas» y jornadas de hasta 16 horas. ¿Considera que la postura de los sindicatos no ha sido equilibrada?

Considero que los trabajadores tienen una propuesta razonable encima de la mesa que se encuentra mucho más cercana a lo que ellos solicitaban que a lo que la empresa ofrecía en un principio. Una subida del 18% es algo que, como he dicho antes, no había conocido jamás en un proceso similar. La empresa ha pasado de ofrecer una subida de 30 euros al mes a aceptar la propuesta del mediador, que supone un incremento de 200 euros. Los sindicatos han rebajado sus pretensiones de 350 a 312 euros. Sobra, por tanto, cualquier consideración sobre quién ha querido negociar y quién se ha mantenido prácticamente inmóvil en sus peticiones.

Los trabajadores de AENA y los de seguridad de Santiago y La Coruña ya han amenazado con movilizaciones... ¿Teme que el conflicto de El Prat se extienda a otros aeropuertos?

El caso de los trabajadores de AENA es diferente con respecto a El Prat porque se trata de trabajadores propios de AENA o de Enaire, que son empleados públicos. Los sindicatos han pedido sentarse con el secretario de Estado del Ministerio de Fomento, Julio Gómez-Pomar, y este ya les ha citado para mantener ese encuentro y analizar conjuntamente sus peticiones.

En cuanto a los aeropuertos gallegos, los conflictos laborales competen a la empresa y al trabajador y deberán seguir los cauces establecidos para resolverlos. Llegado el momento, si no hay acuerdo, será la autoridad competente, en este caso la Xunta de Galicia, la que tenga que mediar para solucionar el conflicto.

En todo caso, es importante señalar que el marco adecuado para el establecimiento de las relaciones laborales a nivel nacional es la negociación del convenio del sector de seguridad privada y es importante que los trabajos en ese ámbito se activen.

¿Cómo calificaría la mediación de la Generalitat? ¿Cree que se ha tratado de politizar el conflicto?

Desde el inicio la propuesta realizada nos parecía razonable y hemos alabado la figura del mediador. En este conflicto ha existido una primera fase en la que han sobrado muchas frases que como hemos denunciado suponían una utilización política del conflicto, que el tiempo ha demostrado que se circunscribía a una cuestión de carácter laboral.

En cualquier caso, hemos podido demostrar que la colaboración entre administraciones es posible y que unir fuerzas y trabajar de forma coordinada por el interés de los ciudadanos es fundamental.