Albert Marcet durante la entrevista celebrada en Sevilla
Albert Marcet durante la entrevista celebrada en Sevilla - JESÚS SPÍNOLA
Entrevista

Albert Marcet: «Andalucía no converge con las regiones ricas y eso denota que algo se hace mal»

Albert Marcet, Premio Jaime I de Economía, cree que el subsidio de paro debe estar condicionado a la búsqueda de trabajo

SEVILLAActualizado:

Albert Marcet (Tarrasa, 1960) ha estado en Sevilla invitado por el departamento de análisis económico de la UPO a dar un seminario de investigación y una clase a los alumnos. Especialista en macroeconomía, series temporales y economía financiera, Marcet es investigador del ICREA (Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados) y director del Instituto de Análisis Económico del CSIC. Ha sido profesor en la London School of Economics y en la Universidad Carnegie Millon de Pittsburgh, Estados Unidos.

—¿Cómo percibe la evolución de Andalucía?

—Yo crecí entre andaluces. Mi barrio en Tarrasa era de mayoría andaluza, mis amigos del colegio, mi hija mayor es cincuenta por ciento andaluza. Le tengo mucho cariño a Andalucía. Conocerla en detalle no tanto. Mi impresión es que es una economía que ha crecido mucho. Desde luego, vienes aquí a Sevilla y parece igual que Barcelona, no hay un nivel distinto. Lo que pasa es que algo no está funcionando porque la economía andaluza no está convergiendo con las regiones más desarrolladas. Hay algo que se está haciendo mal.

—¿Qué cree que se hace mal?

—Se pueden poner ejemplos: la ex Alemania del Este se unificó con la del Oeste. Como aquí, también ha habido muchas transferencias que han ido de Alemania occidental a la oriental, pero está convergiendo. Tú miras los datos y ves que se ha reducido mucho la desigualdad, mientras que aquí se ha mantenido parecida. Yo creo que esto es una evidencia de que algo se está haciendo mal. Y como en el fondo tampoco se vive tan mal, nadie está pensando qué podemos hacer para cambiar las cosas. Es un poco triste porque no hay ninguna razón por la cual Andalucía no pueda avanzar más.

—Hay un 30% de paro regional todavía. ¿Cree que no se ha utilizado bien el dinero transferido?

—Es un paro brutal. Para mí es obvio que se tendría que oxigenar la economía sumergida, que las transferencias no se están usando bien. Y esto sabemos cómo cambiarlo. La manera que funciona mejor, mirando a otros países, son las ayudas condicionadas. En Suecia o en Alemania los que reciben el seguro de paro han de ir a la oficina de empleo a buscar trabajo casi cada día o a recibir cursos. Aquí ni siquiera hay que ir, lo puedes hacer por internet cada tres meses. Habrá que hacer comprobaciones para ver si la gente que recibe ayudas públicas realmente es pobre y está parada. Hay una visión triste de que en Andalucía esto es así, pero sucede en todas partes. Si das un subsidio y lo distribuyes mal, muchos van a intentar abusar de ello. Yo viví dos años en Inglaterra y lo veía todo el rato. Esto es lo que hay que cambiar y es relativamente fácil cambiarlo técnicamente. Y hay otra cuestión: en Andalucía se dibuja el PER como una manera de mantener a la población en el campo. Puede parecer bonito, pero es un hecho científico que no hay ninguna economía que se haya desarrollado de verdad manteniendo una gran parte de población agraria. Si quieres tener una economía moderna has de crear centros, ciudades grandes o industriales adonde la gente vaya y tenga un futuro económico. En Andalucía hay muchas candidatas a serlo.

Hay economistas que predicen catastrofes para que los entrevisten o que dicen lo que le conviene al político o banco de turno

—¿Cómo ve la disparidad fiscal en España? Por ejemplo, el impuesto de sucesiones.

—Pienso que podría ser un chiste si no fuera por lo triste que es que en medio de esta crisis, con los déficit que tenemos y los planes de austeridad que se han hecho, simultáneamente se haya abolido el impuesto de sucesiones. Es un desastre. Mientras estamos subiendo todos los otros impuestos.

—En Andalucía no se ha abolido.

—Es verdad, pero en la mayoría de regiones sí. Esto es absurdo. Es un impuesto que recauda y que es de los más justos que hay. Por qué tiene el hijo de un duque estar exento, en qué ha contribuido, qué riqueza ha creado...

—Pero hay herederos de pequeños negocios o de una casa familiar... Hay mucha casuística.

—Si el hijo lo hace bien y es capaz de llevar la empresa que hereda podrá pagar el impuesto. Y si no, mejor que venda la empresa. Estamos subvencionando una actividad, que es la herencia de una empresa, que es ineficiente. Lo que sí se podría hacer es facilitar que los herederos puedan pagar el impuesto mediante préstamos a largo plazo, posponer el pago muchos años.

El impuesto de sucesiones recauda y es de los más justos que hay

—¿Vamos a cobrar las pensiones los cotizantes actuales?

—Vamos a cobrar, pero menos. Lo que es científicamente seguro es que el sistema actual es inviable; que los contribuyentes paguen las pensiones de los jubilados, el nivel de pensión, más la edad de jubilación, todas estas reglas son insostenibles. Ya este año vamos a tener que pagar las pensiones en parte con los Presupuestos Generales. Es obvio que hay que hacer una reforma y eso quiere decir o bien alargar la edad de jubilación, o bien cambiar el sistema de compensaciones, o bajar las pensiones. Probablemente, habrá que hacer de todo un poco. Hay una cosa que habría que cambiar de forma urgente: muchos gastos en pensiones no son realmente pensiones. Un caso típico son los programas de prejubilaciones que se implementan cuando un banco se tiene que reestructurar. A un señor de 58 años se le jubila para que así su banco pueda ser absorbido por otro banco. Esto no es una jubilación, es un rescate bancario. Podemos tener un fondo para evitar que los bancos quiebren, pero creo que esta pensión hasta los 67 años no tendría que ser pagada del fondo de pensiones.

—Usted trabaja en Barcelona pero conoce Estados Unidos, Inglaterra… ¿Qué podíamos aprender de ellos?

—Las universidades podrían aprender mucho. En las universidades españolas los profesores cobran poco en relación a EEUU o Gran Bretaña, pero lo chocante es que hay grupos de investigación fuertes, de nivel internacional, que hacen la cosas muy bien, y al lado tienes otros que cobran igual pero que no hacen investigación y encima hacen la docencia fatal si es que la hacen. Esto es fácil de ver mirando el currículum de unos y de otros. Por ejemplo el área de análisis económico de la UPO es puntera. Es un escándalo que un catedrático esté cobrando 70.000 euros al año para dar clases una mañana, llegar al parking, ir corriendo a la clase, darla mal y volverse. Esto no ocurre en EEUU.

—Usted se mueve en el campo del análisis y la investigación económica. ¿La economía es una ciencia?

—Lo que yo hago es una ciencia. Lo que pasa es que hay mucha gente que habla de economía sin saber mucho y dice muchos disparates. Desgraciadamente los periodistas prestáis mucha atención a ese tipo de «pseudo economistas».

—¿Así ve a los economistas que salen en la tele?

—Depende. La mayoría no sabe mucho. Hay economistas que están mucho en los medios que siempre están prediciendo catástrofes o diciendo lo que llama la atención para que así les entrevisten otra vez. Estos economistas no son serios. Hay otros que dicen lo que le conviene al partido o al banco de turno. Y creo que una cosa que pasa en España es que los periodistas —y un poco todo el mundo— no buscan a los expertos.