El cultivo ha aguantado bien las subidas de temperatura de junio, julio y agosto
El cultivo ha aguantado bien las subidas de temperatura de junio, julio y agosto - ABC
Agricultura

El calor no afecta a la remolacha

Con una cosecha de 642.926 toneladas, se ha conseguido un rendimiento récord en secano

SEVILLAActualizado:

El pasado 13 de agosto finalizaba la molturación de remolacha en la fábrica de Azucarera de Guadalete, en la provincia de Cádiz, la única que se mantiene en activo en Andalucía, tras unos 70 días de intensa actividad.

La campaña en la zona Sur ha terminado con una producción total de 642.926 toneladas de remolacha en Andalucía (619.884 toneladas líquidas), con un descuento medio del 9,55% y una polarización media de 16,48 grados sacáridos.

Se trata, por tanto, «de una buena campaña en la que, si bien los resultados han caído algo respecto a las previsiones récord que se auguraban en junio, las sucesivas olas de calor sufridas en los meses posteriores no han dañado sobremanera al cultivo, que ha aguantado bien las altas temperaturas y se han logrado buenos rendimientos en el campo», manifiesta David Moreno, gerente del Grupo Remolachero.

En las siembras de otoño ya no se tendrá en cuenta la limitación productiva en la remolacha

De hecho, «la producción media en regadío ha sido de 85,33 toneladas por hectárea de remolacha tipo, siendo el cuarto mejor año de los últimos 15; y en secano se han conseguido batir récords con un rendimiento de 66,06 toneladas por hectárea de remolacha tipo», destaca el gerente. En este sentido, Moreno apunta que «pese a que el cultivo en secano sigue siendo minoritario, con sólo unas 255 hectáreas sembradas, año tras año está creciendo el interés de los agricultores por la remolacha como alternativa a los secanos tradicionales como el trigo o el girasol, debido a los escasos beneficios que reportan estos granos por la crisis de precios que se viene repitiendo en las últimas campañas».

La superficie de siembras en la zona Sur ha crecido hasta superar las 7.592 hectáreas, de las que 5.753 se ubican en la provincia de Sevilla y el resto, en la de Cádiz. La remolacha está muy implantada en zonas como la del Bajo Guadalquivir, donde se cultiva bajo el régimen de la Producción Integrada y en rotación con algodón y tomate. Además, el cultivo cuenta con algunas ventajas agronómicas, como el hecho de que los agricultores pueden saber cuánto van a cobrar por su producción desde el momento de la siembra al establecer los contratos con la industria y, también, pueden beneficiarse de ayudas europeas.

Son algunas de las razones que están influyendo en la recuperación del cultivo, en claro retroceso desde 2006, cuando se producían alrededor de 40.000 hectáreas y funcionaban hasta siete fábricas en la comunidad.

Sevilla continúa siendo la primera provincia andaluza productora, con 5.753 hectáreas

Este año, por lo pronto, se han recuperado el número de agricultores, que ya superan los 1.200, y hay un crecimiento del cultivo en secano, sobre todo en municipios como Los Molares, El Coronil o Mairena del Alcor, donde ya estuvo presente pero se retiró hace años. No obstante, la remolacha aún está lejos del objetivo que persigue la industria azucarera, que pretende «incrementar la superficie de siembras de remolacha hasta las 10.000 hectáreas en la zona Sur, para asegurar la viabilidad al cultivo en el futuro».

Y es que en España se consumen hasta 1.300.000 toneladas de azúcar pero «sólo producimos 500.000 toneladas con el cultivo de la remolacha», subraya David Moreno.

Desarrollo agronómico

El cultivo se ha desarrollado bien en esta campaña pese a la afección de la plaga de gardama, por lo que ha sido necesario prorrogar el periodo de uso de materias activas para luchar contra esta especie de gusano que ataca a la masa foliar de la planta, mermando su crecimiento.

Además, el gerente del Grupo Remolachero destaca que la campaña 2017 es la última antes de la liberalización del sector, que llegará para la zona Sur «en las siembras del próximo otoño». Así, se pone fin al régimen de cuotas de la Unión Europea que se ha mantenido durante las últimas décadas, lo que abrirá «una oportunidad a los agricultores, ya que se podrá sembrar sin tener en cuenta la limitación productiva», lo que podría llevar a la remolacha a situarse como «el tercer cultivo en secano», apunta Moreno.