El sector ha superado los 100 millones de euros en ventas
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EMPRESA

El negocio del gazpacho entra en otra dimensión

Tras la consolidación del sector, el futuro es la exportación o las nuevas marcas especializadas en el producto fresco

SEVILLAActualizado:

El negocio del gazpacho envasado está entrando en una nueva dimensión. En los últimos cinco años se ha consolidado un grupo de gigantes que hacen estas salsas frías pasteurizadas. La firma murciana Alvalle (controlada por Pepsi) fue pionera en esta actividad y lidera el mercado junto a Dafsa, interproveedor de Mercadona que fue adquirido recientemente por García Carrión (otro de los grandes jugadores del sector). Estas compañías, junto a AMC (que fabrica las marcas de Alcampo o Carrefour), encabezan un segmento que ha crecido a doble dígito en el último lustro, pasando de unos ingresos totales de 70 millones de euros en 2013 a superar ya los 100 millones de euros, según los datos de la consultora Nielsen (en total, se venden en España más de 50 millones de litros). Este crecimiento está llevando al surgimiento de nuevas marcas y a una consecuente atomización del mercado, que está cambiando las estrategias de negocio.

En este momento el líder andaluz es el grupo almeriense Solfrío, situada en la Alpujarra almeriense. La compañía anunció en 2016 que superaría el millón de litros de gazpachos vendidos en un año (Alvalle comercializa 27 millones)_y en este ejercicio ha adquirido una fábrica en El Ejido de 1.600 metros cuadrados para elevar su capacidad.

Estas empresas han creado una nueva categoría en el mundo de la gran distribución alimentaria, tras conseguir que el sabor y la textura de estas sopas frías se aproxime al que se realiza tradicionalmente en los hogares. Ahora se refuerzan alternativas para ofrecer un producto fresco, es decir, no pasteurizado (el gazpacho no se somete a un proceso de calor para reducir los agentes patógenos, con lo cual mantiene mejor sus propiedades).

En 2015 el creador de Gazpachería Andaluza (Rafael Aquino) se alió con un socio inversor para catapultar el negocio de esta marca (la más veterana y artesana). A fines del pasado año, tras invertir más de tres millones de euros, culminó la obra de la fábrica de Majao (su nueva marca) en el Polígono Pisa, donde esta campaña sacará unos 500.000 litros. «La capacidad de la factoría es de 14 millones de litros, ahora estamos en fase de arranque y los inicios han sido muy prometedores», remarca Antonio Castaños, gerente de Majao. La clave es «aplicar cadena de frío desde el primer segundo de la producción en una atmósfera controlada» para garantizar la receta y «sus maravillosas cualidades». Es un tratamiento innovador en el que se aplican «choques de frío» que garantiza una caducidad de dos meses.

Salsas de Salteras, que tiene la marca García Millán, ha entrado con fuerza en los lineales de Mercadona y Aldi. La firma puede producir más de 80.000 litros al día y la demanda de las dos últimas campañas le ha llevado a elevar su capacidad industrial (a su planta de 1.100 metros en Salteras se ha sumado otra de 3.200 metros en Dos Hermanas). La caducidad de los gazpachos y salmorejos de Salsas de Salteras es corta, de once días. Majao y Salsas de Salteras comercializan sus salsas en botellas transparentes, frente al brick que utilizan otros fabricantes.

La otra gran batalla es conquistar nuevos territorios, como el mercado exterior o la restauración organizada. La firma cordobesa Arteoliva fue una de los pioneras en este negocio. «Hacemos una pasteurización suave para garantizar al máximo las cualidades del producto», indica Felipe Silvela, consejero de la empresa de Palma del Río. A su juicio, el futuro de este negocio está en la exportación, donde está creciendo como un producto saludable de la dieta mediterránea (gracias al conocimiento directo del gazpacho de millones de turistas que visitan Andalucía). Silvela cree que en España el sector empieza a estar muy maduro porque surgen multitud de marcas y se ha iniciado una batalla entre quienes compiten en precio y quienes pugnan en la calidad. El mercado exterior, donde se venden actualmente unos 15 millones de litros anuales, es la nueva frontera.