Enrique Macho, presidente de Asociación Callet
Enrique Macho, presidente de Asociación Callet - ABC
ENTREVISTA

«La Sierra Sur tiene unas condiciones climáticas perfectas para el pistacho»

La organización presidida por Francisco Macho proporciona información y prácticas a los agricultores interesados en los cultivos alternativos

SEVILLAActualizado:

Francisco Macho es el dirigente e impulsor de la Asociación Callet, una entidad creada con un claro objetivo: dar información e impulsar nuevas oportunidades de negocio en el sector agrícola y ganadero en la comarca de la Sierra Sur sevillana y, también, en la sierra de Cádiz. Tras seis años de andadura, son muchos los que han participado en las jornadas y charlas que organizan y que han incorporado sus técnicas en sus explotaciones.

¿Por qué la Asociación Callet centra su actividad en los cultivos emergentes?

Nuestro cometido es formar e informar a los agricultores sobre cultivos emergentes porque pensamos que es una oportunidad para salir del «monocultivo» que impera en la comarca de la Sierra Sur, donde casi todo es olivar, y, al mismo tiempo, proporcionar nuevas oportunidades al sector. Nuestra organización tiene unos seis años y el proyecto sobre nuevos cultivos lleva tres años en activo. Se inició a través de una subvención de la Diputación de Sevilla y actualmente tenemos acuerdos con los ayuntamientos de Morón, El Saucejo y Pruna y otro tipo de entidades como la Cooperativa de San Antón, en Pruna, o la de San Juan Bautista, en Villanueva de San Juan, entre otras, lo que demuestra que hay interés por este tema.

¿Cómo funciona el proyecto?

Asesoramos de forma directa a los agricultores y, además, hacemos jornadas formativas centradas en los principales cultivos emergentes. En ellas contamos con la presencia de investigadores relacionados con la materia para que den información de primera mano a los interesados. Por otra parte, intentamos llevar un seguimiento de las personas implicadas, no se queda solo en el marco teórico. Hacemos visita a campo para que ellos observen las plantas en el terreno y contrasten información con otros agricultores y, además, cada municipio colaborador tiene una pequeña parcela donde se pueden ver los diferentes cultivos que proponemos.

¿Qué cultivos son los que suponen una alternativa al olivar?

Las dos principales posibilidades que nos planteamos son el pistacho y el almendro, este último en sistema ecológico, no en convencional, debido a la orografía de la comarca sevillana y de la zona de Cádiz en la que también trabajamos.

¿Por qué la Sierra Sur es buena zona para plantar pistacho?

Tenemos unas condiciones climáticas perfectas para plantar variedades tempranas de pistacho. Además, en la asociación hemos hecho estudios climáticos desde Morón a Alcalá del Valle que han reforzado esta idea. No obstante, es cierto que no todos los tipos de suelo son adecuados para este cultivo. Por ello, lo que proponemos en cada una de las cooperativas que visitamos es que los agricultores interesados pregunten por nosotros, que estudiamos sus condiciones y le damos toda la información que necesiten. Podemos citarnos con ellos, ver la finca e, incluso, gestionamos la compra de la planta para cerciorarnos de que es la variedad que más le interese. Lo que intentamos es minimizar los riesgos de la inversión todo lo que podemos.

Es una inversión novedosa, ¿se nota interés entre los agricultores de la comarca?

Sí, cada año vienen más personas a las jornadas que organizamos. El año pasado hicimos una de injertos a la que acudieron más de 60 agricultores, cada vez notamos más demanda ya que hay poca información de este tipo de cultivos. Desde la asociación ofrecemos una jornada anual de injerto de pistacho, otra sobre cómo funciona el cultivo, otra sobre el almendro y, como novedad este año, ofreceremos una específica de poda en verde en el almendro. Nosotros consideramos que hemos tenido bastante éxito en estos años. Comenzamos cuando no había prácticamente plantaciones de almendro y pistacho y este año vamos a alcanzar las 140 hectáreas de pistacho en la comarca. Hemos crecido continuamente, de hecho el almendro era apenas frecuente y se plantaron 10 hectáreas que, esperamos, sigan aumentando. Y también quiero nombrar un cultivo que era prácticamente testimonial en la zona, el de la stevia. Había solo una explotación en Villanueva de San Juan y este año tenemos dos fincas más en la comarca, en los municipios de Pruna y Alcalá del Valle.

Los precios de la almendra han descendido en los últimos meses, ¿sigue siendo un cultivo interesante a pesar de eso?

Es cierto que, ante la bajada de precios, hay gente que se lo está replanteando, pero también es verdad que era sabido en el sector que los precios de la almendra tenían que bajar tarde o temprano, los que se pagaban hace varios años no eran reales. Los precios actuales de las tres lonjas principales de España indican, a mi entender, que sigue siendo un cultivo muy rentable. La variedad comuna está en torno a 4,40 euros y la variedad ecológica alrededor de los 6,76 euros. Con estos números, seguimos pensando que plantar almendro en la Sierra Sur es una muy buena opción, sobre todo para nuestra zona de sierra, donde el agua es un recurso bastante escaso. En almendro convencional no podremos competir con otras zonas de España mejor preparadas, pero en almendro ecológico estamos convencidos de que sí lo haremos, tarde o temprano.

¿Por qué es tan importante implementar estos cultivos alternativos, qué ventajas tienen respecto al olivar?

No tenemos nada en contra del olivar, lo cierto es que la situación ideal sería que ambas opciones, los cultivos emergentes y los olivares, conviviesen. El olivar es el cultivo más característico de la Sierra Sur, la seña de identidad histórica que ha dado de comer a nuestro territorio, y eso ha que conservarlo. No obstante, los precios del aceite y la aceituna actuales bajarán seguro si sigue aumentado la producción y, por tanto, la rentabilidad también lo hará. Por ello es tan importante diversificar la economía agraria de nuestra comarca, que actualmente se basa en dos únicos cultivos: el olivar y el cereal, del que cada vez queda menos. Queremos que el sector tenga otras oportunidades y estamos convencidos de que el pistacho, del que hay cada vez más demanda a nivel nacional y pocas hectáreas, supone una opción de crecimiento para los pueblos de la Sierra Sur.

¿Están las nuevas generaciones del sector agrario más abiertas a este tipo de cultivos?

Esa pregunta no tiene una respuesta fácil, es cierto que hay un sector que quiere seguir haciendo las cosas como las hacían sus padres y se niegan a cambiar. Por otro lado, sí creo que el cambio generacional conlleva mejor aceptación a los cultivos alternativos. Aproximadamente, un 70% de los agricultores que se han sumado a nuestro proyecto son jóvenes con inquietud que demandan este tipo de información porque quieren introducir novedades rentables en las fincas familiares. Por ello, creemos que de aquí a pocos años habremos crecido más aún.