El chef español José Andrés, un gran crítico de Donald Trump desde sus tiempos com candidato
El chef español José Andrés, un gran crítico de Donald Trump desde sus tiempos com candidato - ABC

Trump golpea a José Andrés en el trasero de la aceituna sevillana

Impondrá impuestos a las importaciones en la cuantía del dumping o de los subsidios recibidos injustamente

SEVILLAActualizado:

La Administración Trump golpea al sector de la aceituna de mesa española justo en el momento en el que ha iniciado su mayor promoción comercial en el mercado americano. Y en la secuencia de los hechos aparece, en el primer acto, uno de los empresarios que con más claridad se enfrentó a las consignas anti-inmigratorias del presidente estadounidense. La historia comienza el 18 de mayo, cuando la Interprofesional de la Aceituna de Mesa (que une a agricultores y envasadores) presenta en el restaurante Toro de Nueva York una ambiciosa campaña de promoción en EEUU con la presencia estelar del chef José Andrés, al que califican entonces como «el mejor embajador para las aceitunas de España en Norteamérica». El lema de la campaña destila ahora cierto aroma de ingenuidad. «Tenemos un sabroso mensaje desde Europa, have an olive day with olive from Spain», dice el anuncio. José Andrés rompió un contrato con un hotel de Trump después de que éste descalificara a los inmigrantes mexicanos y ambos iniciaron entonces una batalla legal.

En California hay una cosecha de aceituna de mesa que oscila entre las 50.000 y las 80.000 toneladas, menos de lo que produce una sola cooperativa andaluza como es Agro Sevilla. Con este volumen es incapaz de surtir por si sola las necesidades del país. Aunque las compañías californianas (como Musco Family Olive y Bell-Carter Foods) recelan desde hace décadas de la hegemonía del producto español, las circunstancias del mercado son las mismas desde que hace ya más de treinta años España se incorporara a la UE.

Apenas dos semanas después de la presentación de la campaña a favor de la aceituna española con la intervención del chef José Andrés, llega el segundo acto de esta historia. Las compañías californianas deciden presentar ante el Gobierno estadounidense una reclamación por competencia desleal en las importaciones a España, dada las ayudas públicas que la aceituna de mesa recibe en origen, lo que permite supuestamente vender a las industrias españolas a un precio por debajo de mercado. El hecho de ir concretamente contra la aceituna española es una simplificación, ya que todos los países mediterráneos de la UE pueden optar a las mismas ayudas públicas para su olivar y la aceituna española es sensiblemente más cara que la de Marruecos o Túnez, donde el coste de la mano de obra es muy inferior y no existen las mismas exigencias ambientales para los árboles. Además, a pesar de las ayudas de la Política Agraria Común (que reciben igualmente un sinfín de cultivos europeos), hay variedades como la Manzanilla con serios problemas de rentabilidad, al punto de que está en franco retroceso y se sustituye por almendros. La realidad de las industrias envasadoras es también más compleja y son muchas las compañías de capital estadounidense que hacen compras directas en Sevilla para su venta posterior en Norteamérica, con Goya como principal ejemplo (y desde luego no el único); al igual que hay compañías sevillanas que se abastecen en países muy diversos, desde Chile hasta Siria. La aceituna de mesa española es la de más calidad y, precisamente por ello, no es la más barata.

Tras la denuncia, el tercer acto ha sido decisivo. El departamento de Comercio de EEUU apenas ha tardado un mes en tomar medidas y este jueves abrió dos investigaciones para determinar si las importaciones de aceitunas de España están incurriendo en competencia desleal en el país norteamericano y si España está recibiendo subsidios de forma injusta. El secretario de Comercio, el magnate Wilbur Ross, ha informado de que su departamento «garantizará una evaluación justa y completa de los hechos» y de confirmar que exista violación de alguna legislación «actuará rápidamente para detener cualquier práctica de comercio injusto». «Estados Unidos está comprometido con el comercio libre, justo y recíproco con España», aseguró Ross.

Si las denuncias prosperan, el Departamento impondrá impuestos a las importaciones en la cuantía del dumping o de los subsidios recibidos injustamente, de existir, o en ambos casos (las importaciones de aceituna madura de España en 2016 están valoradas en 62,2 millones de euros).

¿Por qué no actúa también contra la aceituna de Grecia? Al margen del resultado, el procedimiento ya le ha hecho un daño irreparable a la imagen del sector y a la campaña promocional de la Aceituna de Mesa española en EEUU (que gastará más de 7,5 millones de euros en acciones de marketing). No va contra otros países productores porque parece una medida dirigida contra la campaña que ha realizado España; en definitiva, Trump le ha dado una patada a José Andrés en el trasero de la aceituna sevillana.