Los hermanos Juan y Víctor Fortuna
Los hermanos Juan y Víctor Fortuna - ABC
TRIBUNA BBVA

La Vida en Tapas planea más aperturas de la mano de socios

El grupo hostelero de la familia Fortuna tiene ya ocho locales de restauración en Sevilla y explora nuevas oportunidades, también en el segmento de la franquicia

SEVILLAActualizado:

Los hermanos Juan y Víctor Fortuna entraron en el negocio de la hostelería a finales de 2008 con «Sidonia», su primer establecimiento próximo a la Alameda de Hércules de Sevilla. «Empezamos en plena crisis y superamos dos años muy duros. Estuvimos a punto de abandonar, pero creíamos en el proyecto, veíamos que los clientes repetían y poco a poco empezamos a remontar». Juan Fortuna relata el recorrido del grupo familiar, La Vida en Tapas, en estos diez años en los que se ha consolidado como una de las marcas punteras dentro del boom de los gastrobares en Sevilla, con ocho locales abiertos y 150 trabajadores.

La escalada se produjo en 2010, con la inversión en Duo Tapas, en la misma calle Calatrava del Sidonia. «Fue un golpe de aire fresco en la oferta de la zona que desde el principio arrancó con éxito». Dos años después se unieron Gigante y el restaurante de comida peruana Nazca, que apuntalaron el crecimiento sostenido del negocio. El concepto de Nazca caló y ya en 2016 los hermanos Fortuna cogieron el traspaso de Chifa y abrieron un segundo local de cocina andina, de nuevo en su zona de confort, la Alameda.

Ese mismo año realizaron otras dos aperturas, La Terraza y Lobo López, abordando ya nuevos territorios en el centro de la ciudad. «Con Lobo López subimos un escalón por tamaño, decoración y un producto más elaborados. Conseguimos diversificar por zonas y ampliar nuestra oferta gastronómica con nuevos ambientes muy cuidados», explica Juan Fortuna.

El último lanzamiento, Típico, en una de las esquinas más emblemáticas de Triana, en la Calle San Jacinto conPagés delCorro, confirma la expansión del grupo. Es una zona entrañable para los Fortuna, donde conservan la casa familiar de sus padres, que también colaboran en la gestión del grupo.

«Seguimos buscando oportunidades y apostamos por crecer en Triana. Después de lo que ya hemos avanzado, es más fácil abordar nuevos proyectos porque aprovechamos las sinergias que generan los distintos locales. Nuestro plan es crecer con socios de la mano. Ya en Lobo López tenemos dos personas del equipo que participan en la sociedad», explica Juan Fortuna, que apunta también a la franquicia como vía de expansión. «Tenemos ya propuestas para franquiciar nuestro concepto de comida peruana», señala. Con 22 años, Juan abrió su primer negocio y antes se entrenó como camarero en enclaves turísticos punteros como Ibiza, Mallorca, Tarifa o Italia.

La empresa familiar se está abriendo a más oportunidades ligadas a la eclosión del turismo en Sevilla, con un primer proyecto de apartamentos de hospedaje en la calle Santa Clara.