Montserrat Serra y Blanca Thiebaut pisaron ayer suelo patrio, tras casi dos años de cautiverio. Hacia las 16 horas aterrizaron en la base militar de Torrejón de Ardoz (Madrid), donde les aguardaban sus familiares y amigos. Las cooperantes españolas se encuentran «bien de ánimo, pero muy débiles», según explicó por la mañana Inés, la hermana de Blanca, en una rueda de prensa ofrecida en la sede de Médicos Sin Fronteras.
«Necesitan tiempo para recuperarse y volver a la vida normal», reflexionó la hermana de la liberada, al tiempo que pedía tanto a los medios de comunicación como al público respeto a su «privacidad».
Inés Thiebaut expresó públicamente, ante una sala abarrotada, su «inmensa alegría» tras unos meses «muy largos». En total, han sido 21 meses, 644 días de secuestro. El más largo sufrido nunca por ciudadanos españoles. La hermana de la cooperante agradeció el apoyo ininterrumpido de Médicos Sin Fronteras durante este «largo desierto», así como el «trabajo diario de todos» los que han contribuido a este final feliz, entre ellos, el Gobierno español. También agradeció a los medios su «discreción» a lo largo de todo el proceso, para a continuación pedirles «apoyo y comprensión».
De Yibuti a Torrejón
El presidente de Médicos Sin Fronteras en España, José Antonio Bastos, compareció en la misma rueda de prensa para confirmar algunos detalles de la liberación. El vuelo de regreso de las cooperantes, de Yibuti a Torrejón de Ardoz, fue en un avión militar, en concreto un Airbus de la Fuerza Aérea del Gobierno español. «Me imagino que sí vienen con alguien del Gobierno», desveló Bastos. Asimismo confirmó que en la travesía les acompañaban un médico y un psicólogo de la ONG. «Sí hemos podido preparar la liberación», explicó. Sin embargo, no quiso hablar sobre negociación o rescate «porque se pondría en peligro a mucha gente», ni tampoco sobre la identidad de los secuestradores o terroristas.
Montserrat Serra Ridao (Palafrugell, Gerona, 1971), profesora de secundaria, y Blanca Thiebaut (Madrid, 1981), ingeniera técnica agrícola, fueron secuestradas el 13 de octubre de 2011 en el campo de refugiados de Dadaab (Kenia), a unos 100 kilómetros de distancia de la frontera con Somalia. Serra, graduada en Magisterio por la Universidad de Gerona y posgraduada en Cooperación Internacional, llevaba dos años colaborando en Somalia. Antes había trabajado en Haití y Yemen. Por su parte, Blanca Thiebaut está especializada en Desarrollo Sostenible por la Universidad Politécnica de Madrid y cursó un máster en Gestión Medioambiental por la London School of Economics. Antes de unirse a la ONG, trabajó en la empresa Tragsatec, dedicada al desarrollo agrícola.
El día «fatídico» del secuestro, el vehículo en el que viajaban las dos trabajadoras fue asaltado a tiros en el complejo de Ifo, una de las extensiones que componen Dadaab. El conductor, keniata, resultó herido. Según algunos testigos de la escena, fue disparado en el cuello. La zona en la que se movían las cooperantes es muy peligrosa, en atención al número de secuestros que allí se producen. Los raptores trasladaron posteriormente a las españolas a territorio somalí, donde han pasado prácticamente todo su cautiverio.
El presidente de la ONG condenó «enérgicamente» el crimen «inaceptable» por el que sus dos compañeras «han sufrido mucho» durante casi dos años. En este sentido, destacó que la «única intención» de las dos trabajadoras era «ayudar a los miles de refugiados somalíes que huían del hambre y de la guerra». La organización humanitaria «reflexionará» sobre sus operaciones en Somalia.







