Las versiones de los acusados

MANUEL MOGUER. SEVILLA

La investigación de la desaparición de Marta del Castillo se ha convertido en un complejo recorrido lleno de versiones encontradas. Cuando fue detenido, Miguel Carcaño aseguró que el día 24 de enero de 2009 dejó a la joven en el portal de su domicilio. Lo único cierto es que Marta no llegó a casa. Casi tres años después, las dudas siguen rodeando a este caso en el que los móviles, las caras y las implicaciones parecen encerrar un sinfín de matices.

En su primera confesión a la Policía, Carcaño aseguró que Marta le había acompañado a su piso de la calle León XIII con el propósito de recoger unos cedés. Por el camino, además, pasaron a ver a unos amigos de la chica. Una vez allí, según Carcaño, ambos comenzaron a discutir y él terminó golpeándola con un cenicero. La herida fue mortal, dijo Miguel. Los padres de Marta sospecharon desde el primer momento de Carcaño, ya que no les gustaba la relación que mantenía con su hija.

Tras su detención y la de sus presuntos cómplices (Samuel Benítez y el menor de la pandilla de Marta, conocido como el Cuco), la Policía fue reconstruyendo la primera versión de los hechos. Según esta, Miguel llegó efectivamente al piso de León XIII donde vivía con su hermanastro Javier. Los vecinos dijeron que habían escuchado voces y golpes, por lo que parece plausible la idea de que tuvieron una discusión. Sería entonces cuando Miguel la golpeó con el cenicero.

Pero esta explicación deja cabos sueltos: ¿Había alguien más en el piso? ¿Los amigos y supuestos cómplices llegaron antes o después de la muerte de la joven? ¿Cómo transportaron el cuerpo? Y probablemente la incógnita más importante: ¿Dónde llevaron el cuerpo de Marta del Castillo? Aún hoy no se sabe dónde descansan sus restos.

Según confesó Carcaño en primer lugar, tiraron el cuerpo al río esa misma noche. Ayudado por Samuel y el Cuco, la llevaron hasta el Charco de la Pava en el coche de la madre del menor. Tras deshacerse de la mayor prueba del asesinato, cada uno volvió a su noche: Miguel a casa de su novia –una niña de 14 años con la convivía temporalmente en casa de los padres de ella en Camas- y Samuel y el Cuco con sus amigos.

Hasta aquí un caso enrevesado pero resuelto casi totalmente –solo falta conocer el paradero de Marta-. Pero entonces el proceso se complica y se convierte en una serie de giros de guión cada vez que Carcaño se pone delante del juez. Tanto es así que son varios los letrados que desisten en su defensa. Carcaño va por libre y cambia el relato de los hechos hasta en tres ocasiones.

Segunda versión

Carcaño pide comparecer ante el juez poco después de ser detenido. Y enmienda su primera declaración. Ahora dice que el Cuco es el responsable material de la muerte de la joven, a la que supuestamente habría asfixiado con el cable de una alargadera. También cambia la forma en que se llevaron a Marta de su piso. Explica que usaron una silla de ruedas y arrojaron en un contenedor cercano al domicilio de Miguel el cuerpo.

Tercera versión

Horas después de quitarse de encima la imputación por asesinato tras endosársela a su amigo el Cuco, Carcaño vuelve ante el juez. Y hace la que probablemente sea la confesión más sorprendente, puesto que en esta ocasión añade que el Cuco y él violaron a Marta antes de matarla. Sin cuerpo, era difícil demostrar este extremo, así que, ¿Cuál era el sentido de autoinculparse de un delito tan grave? La lectura que se hizo entonces fue que Miguel trataba de evitar un jurado popular al incluir la violación –esto suele puede ser juzgado por un tribunal profesional-. Al menos no cambió en este caso el final del cuerpo de Marta: seguía diciendo que lo tiraron a un contenedor.

Última versión… de momento

La última versión de Miguel, se traduce en una vuelta a su primera declaración. En ella, asume otra vez la autoría del crimen, reconoce haberla golpeado con un cenicero y se retracta de que el Cuco y él violaran a la joven, aunque introduce un elemento nuevo, al decir que se inventó que arrojaran el cadáver al contenedor y asegura que fue Samuel quien se deshizo de él.

Lo que dicen Samuel y el Cuco

Samuel Benítez primero reconoció haber participado en el crimen. Depués alegó que su confesión se debió a presiones de la Policía. Según Benítez, él se encontraba en Montequinto cuando sucedió el crimen. El juez citó a declarar a varios amigos de Samuel para corroborar su cortada y estos afirmaron que efectivamente, habían estado con él durante aquella tarde-noche.

Su novia aseguró al juez que estuvo con él en una hamburguesería hasta las diez de la noche aproximadamente, que tras ello se fue a cambiar a casa y que volvió a reunirse con él alrededor de las 23.30. Según la chica, Samuel recibió una llamada casi a media noche, en la que se le pedía que facilitase el teléfono de Miguel, por si este pudiese saber dónde se encontraba Marta. Tras ello, afirmó haberle acompañado a una parada de autobús de Montequinto hasta que este se subió en uno de los coches.

El menor de edad conocido como el Cuco fue detenido el 15 de febrero, un día después que Miguel y Samuel. Según declararon algunos de sus amigos, estuvo con ellos en un descampado, situado al lado del polideportivo San Pablo. El joven aseguró haber estado con sus amigos desde las nueve. Sus amigos dicen que fue una hora más tarde, a eso de las diez.

Hay cuatro versiones de Miguel Carcaño. Dos más –una de Samuel y otra del Cuco-. Y en ninguna se sabe qué pasó exactamente la noche del 24 de enero de 2009. El único dato cierto es que Marta del Castillo no volvió a su casa. Todo lo demás son especulaciones de momento y hasta que haya una sentencia sobre el caso.

  • Decenas de agentes buscaron a Marta en el río Guadalquivir. (FOTO: MILLÁN HERCE)

    Decenas de agentes buscaron a Marta en el río Guadalquivir. (FOTO: MILLÁN HERCE)

  • El vertedero fue el segundo sitio señalado por Carcaño para buscar el cuerpo. (FOTO: ABC)

    El vertedero fue el segundo sitio señalado por Carcaño para buscar el cuerpo. (FOTO: ABC)

  • La última versión situaba los restos de Marta en una zanja en Camas. (FOTO: ABC)

    La última versión situaba los restos de Marta en una zanja en Camas. (FOTO: ABC)

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