De izquierda a derecha: Ignacio Aguado esta semana, en 2016 y en 2015
De izquierda a derecha: Ignacio Aguado esta semana, en 2016 y en 2015 - ABC

El «pelazo» de Ignacio Aguado tras someterse a un microinjerto capilar

Analizamos el nuevo pelo del portavoz de Ciudadanos, mucho más frondoso, con menos entradas y más volumen

MADRIDActualizado:

Desde que Ignacio Aguado (35 años) irrumpiera más notoriamente en la escena política en marzo de 2015, cuando fue elegido como candidato de Ciudadanos para la Presidencia de la Comunidad de Madrid, no solo ha tomado decisiones a nivel político. De un año a esta parte, el portavoz de Ciudadanos está irreconocible. Esta semana se le ha visto con un cabello mucho más frondoso y con más volumen del que había lucido hasta ahora, que tendía a escasear.

Fue el pasado verano cuando el político desapareció de la escena pública durante dos meses. Según algunos medios, a su vuelta lució un pelo mucho más corto, que habría sido fruto de una intervención para terminar con su calvicie. Habría sido entonces cuando Aguado se habría realizado un microinjerto capilar.

Los resultados de este injerto ya se podían apreciar a finales de año, cuando los pequeños puntos negros de su cuero cabelludo empezaban a crecer. Para finales del mes de enero las entradas de su frente se habían vuelto menos pronunciadas, pero la confirmación definitiva de este injerto se veía esta semana, cuando —parafraseando a La Vecina Rubia— Aguado ha lucido «pelazo». No solo por las entradas, que ha conseguido disimular bastante, si no por la frondosidad de su cabello y su tono un poco más ocuro.

El político no es el único que se ha sometido a un tratamientos para tener más pelo. Un día Rafa Nadal se dio cuenta de que la caspa era lo de menos y decidió dejar de anunciar un champú para terminar con ella y recurrir a un injerto. Algo parecido le ocurrió al también político José Bono. Teresa de la Cierva, nuestra experta en belleza, contaba el pasado mes de febrero el «triple injerto» del entrenador del Chelsea, Antonio Conte. Incluso en el verano de 2014, en este periódico, especulamos (con humor) sobre el trasplante capital fallido de Íker Casillas como una de las razones por las que habríamos podido perder el Mundial de Fútbol de Brasil.

El estrés, la falta de sueño, la presión o una mala alimentación, pueden conducir a la perdida galopante del cabello. Con este cambio, Ignacio Aguado y todos aquellos que recurren a los injertos de pelo solo quieren reforzar su imagen, algo que va muy liago con su seguridad.