Paquili, la historia de un bordador entre el arte sacro y la moda

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  • HACE 9 meses, 17 días
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«Paquili. Arte y moda en la magia del bordado» podrá visitarse del 4 al 19 de noviembre en el Ayuntamiento de Sevilla

¿Quién dijo que hubiera que elegir? Si hay alguien que puede unir en un mismo espacio y con la misma pasión a los amantes de la moda y los del arte sacro, no es otro que Paquili. El artista sevillano cumple cuatro décadas al frente de su ya reconocido taller de bordado y ha preparado un repaso profesional y personal (y emocional) a lo que ha supuesto su labor en ámbitos tan diferentes como la alta costura, el espectáculo y la Semana Santa. Este miércoles 3 de noviembre se realizará la inauguración oficial de «Paquili. Arte y moda en la magia del bordado» y a partir del día 4 -y hasta el 19 de este mes- se podrá visitar de forma gratuita en el Ayuntamiento de Sevilla.

Bulevar Sur no ha perdido la oportunidad de hablar con Francisco Carrera Iglesias, Paquili, antes de uno de lo momentos más importantes de su vida, no todos los días consigue uno que una retrospectiva sobre su trabajo ocupe toda la planta baja del Ayuntamiento de Sevilla. «Vimos la oportunidad perfecta para que se pudiera conocer mi evolución en el bordado, mi trayectoria y, sobre todo, ese punto más desconocido de mi trabajo para las firmas de moda», explica el encargado de los bordados de la firma internacional Del Pozo.

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Presentación del cartel de la exposición, obra de Rafael Laureano

Los que conocen su historia en el bordado para el arte sacro podrán imaginar la valiosa muestra que les espera, pero aún así se sorprenderán al ver tres palios montados en tres salas del Ayuntamiento (el del Cerro, el de la Virgen del Rocío de la Redención y el del Calvario de Huelva), también el manto de la Virgen del Pilar de Zaragoza (patrimonio de la Catedral de Zaragoza), el terno de la Virgen de Guadalupe de Cáceres, una toca y saya de la Macarena, piezas de la Hermandad de Santa Cruz, del Baratillo y la saya bordada en cristal de la Virgen de los Dolores de Huelva donde mezcló la pedrería del bordado de moda con el arte sacro en los ochenta, entre muchas otras. «Es una selección de piezas con bordados realizados con técnicas diferentes y que son representativas de la variedad y evolución temporal del taller», puntualiza.

Hemos querido dar una imagen moderna y diferente, pero sin renunciar a lo que somos y a nuestra tradición

Una conversación con Paquili, si además es sobre el bordado, acaba siendo toda una experiencia. La pasión es la palabra que más se repite en su vocabulario y es así porque no hay forma de que este hombre no deje su vida en cada una de las piezas que salen de su taller de la calle San Isidoro número 11 (al que por cierto, se puede hacer visitas guiadas). «El cartel, el catálogo… Hemos querido dar una imagen moderna y diferente, pero sin renunciar a lo que somos y a nuestra tradición, y que se vea la evolución. Trabajamos para la Semana Santa, la moda y podemos aportar cosas nuevas». Y queremos verlas durante muchos años más.

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Palio de la Virgen del Rocío, Hermandad de la Redención de Sevilla

40 años bordando. ¿Cómo se ve con esa perspectiva la evolución y el crecimiento de uno mismo como profesional y persona? 

He crecido en todo. Se está montando la exposición y he podido volver a ver la primera pieza que hice solo, la saya azul del Cerro, antes había hecho cosas, pero con mi maestra… También una toca, la primera que hice para Santa Cruz. La miro y veo que está muy bien, pero los que nos dedicamos al arte, y en mi caso en concreto que soy muy perfeccionista pues noto esa evolución en diseño, en técnica… Para algo sirve el conocimiento. Sin embargo no las cambiaría, porque lo que soy hoy es consecuencia de lo que hice hace 40 años, por eso a la exposición traigo todo, no solo «lo mejor». Hay cosas fantásticas recientes y también de los comienzos, creo que se debe ver desde el principio hasta la actualidad.

¿Veremos en la exposición la evolución del arte sacro?

En estos 40 años ha habido un cambio evolutivo, pero la técnica es la misma porque los talleres artesanales mantenemos las mismas de hace seis siglos prácticamente. Todo se hace a mano con diseños exclusivos, pero es cierto que a través del tiempo varían el diseño, la combinación de técnicas, los gustos… y eso mantiene vivo el mundo del bordado.

¿Cómo se definiría el estilo actual que le piden las hermandades?

Ahora mismo, si nos fijamos los diseños que se están haciendo, notamos que son muy repetitivos siguiendo la línea que dejaron marcada Juan Manuel Olmo o las hermanas Antúnez, ha habido poca evolución. Puede que la última gran evolución fuera el paso de palio de la Hermandad de los Negritos hace 50 años, que fue un diseño rompedor, y después en una línea algo más clásica sin dejar de ser rompedora, la Hermandad de la Redención con su palio. Después no ha habido un cambio fuerte. El manto del Cerro, por ejemplo, se dice que es moderno y rompedor porque no existía ninguno así en la fecha, pero se desconocía que hace un siglo era un diseño muy común.

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Paquili

¿Qué le llevó al mundo del bordado? 

Hace 40 años en Sevilla solo había dos talleres de bordado, el de Elena Caro y el de Carrasquilla, además del convento de Santa Isabel. Esos hacían los bordados de toda España prácticamente, porque no había muchos más a excepción de alguno en Madrid y Valencia. Empecé a bordar por devoción a mi Virgen de los Dolores del Cerro, mi barrio es humilde y entonces la Hermandad tendría unos 50 hermanos, recuerdo que me pagaban como dos pesetas al mes. Mis inquietudes iban más por el mundo del dorado, pero como siempre me ha gustado el arte, me planteé la posibilidad de bordar por nuestra Virgen. Entonces me enteré de que había una señora en el barrio, Fidela Velázquez, que era una oficiala de Padilla jubilada y conseguí que por las tardes me enseñara. Aquello que ella me descubría me apasionó tanto que desde entonces estoy enganchado. Nunca imaginé que el bordado pudiera ser mi futuro profesional, lo empecé casi de forma altruista, pero la vida da muchas vueltas.

¿En qué piensa uno mientras borda? 

Para que me entendáis, por ejemplo ahora se van a llevar del taller el manto de la Virgen del Rocío y Esperanza de Huelva de la Hermandad del Calvario con el que hemos estado dos años y medio. Cuando se llevan una pieza que ha estado tanto tiempo, como si se llevan una que ha estado diez días, se llevan ese tiempo de mi vida porque me he dedicado en plenitud a eso. Con ello se llevan mis emociones, frustraciones, triunfos… Todo lo que he sentido y vivido en ese intervalo de tiempo que dura el proceso de una pieza hace que ahora ya no vea el manto, veo lo que me ha ocurrido en ese tiempo. Además de llevarse una pieza única, es como una película de mi vida.

¿En qué momento se cruza la moda en su camino de bordador?

Entonces por las mañanas trabajaba con Victorio & Lucchino y cuando vieron mis inquietudes por el bordado me pidieron que bordara algunos trajes de novia. Yo casi desconocía la técnica y empecé a investigar, porque no tiene nada que ver el bordado para moda con el sacro. Son dos mundos totalmente diferentes aunque unidos por el hecho de ser a mano. Hemos intentado aprender diferentes técnicas y eso nos ha servido para poder abrir campo a otro tipo de empresas además de las hermandades. Después en 1988 Loewe vino a Sevilla buscando un taller de bordado para que le hiciera algunas piezas de moda con técnicas de bordado sacro. Con ellos trabajamos en 16 colecciones y hace tres años hicimos también una edición limitada de mantones de Manila espectaculares.

¿Qué piezas de su trabajo para los diseñadores de moda veremos en la exposición? 

La bata de cola que hizo Justo Salao y que llevó Lola Flores durante el fin de año de 1987 en Televisión Española. Aquel año recuerdo que comencé a bordarlo en la calle Francos, acabábamos de mudarnos… Esta exposición me sirve para ir redescubriendo todo lo que he vivido, quizá por las prisas, por el trabajo, no te paras a pensar… Tengo la oportunidad de recordar que yo hablaba con Lola Flores, yo era joven y para mí ella era un mito, me llamó como 3 o 4 veces. Cuando hacemos bordado de espectáculo es diferente al de pasarela, ella me pidió que tuviera mucha luz, que diera la sensación de círculos de brillo en espiral. También bordé para ella una chaquetilla de Toni Benítez t a Marifé de Triana le bordé como 20 vestidos, a Gracia Montes, Juanita Reina…Solo hemos conseguido esta bata de cola porque las tonadilleras regalaban mucho los vestidos a las chicas jóvenes que empezaban a cantar y ha sido muy difícil encontrar más.

También veremos diseños actuales y muchos sevillanos

Sí, el vestido de Cañavate que Pastora Soler lució en Eurovisión 2012, también diseños fantásticos como uno de Alfredo Villalba para Ana Obregón, bolsos, chaquetas y mantones de Loewe, tres piezas de Colour Nude, más de Cañavate, de Antonio García, de José Luis Zambonino… Los diseñadores de aquí apostaron también por nuestro taller porque vieron que trabajábamos para Loewe, V&L… La mayoría de los bordados que hacemos son para trajes de novia y algo de fiesta. Ahora en Sevilla creo que se están dando cuenta del potencial que pueden conseguir gracias a los talleres artesanales porque el diseñador que apuesta por un taller como el mío hace que un diseño fantástico se convierta en una obra de arte. El bordado hecho a mano da a la pieza el doble de valor.

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Toca de los rombos de la Virgen de la Macarena

¿Cómo se ha planteado esta parte de la exposición? 

El concepto es diferente al de una exposición de Semana Santa al uso, es más museístico. Afortunadamente ya tenemos un museo del traje en Madrid y las grandes exposiciones que se hacen sobre moda tienen tanta afluencia de visitantes como la de cualquier pintor afamado. La moda se ha convertido en un producto de arte con mayúsculas, ha reivindicado su espacio en los museos y eso hemos hecho.

¿Qué sensación quiere que se lleve el que visite «Paquili. Arte y moda en la magia del bordado»? 

Hay un desconocimiento en el exterior de nuestro potencial, Sevilla es la capital del mundo del bordado de arte sacro y de los mantones de Manila. Otros lo hacen, pero nosotros llevamos seis siglos. París como capital de la moda está cerrando los talleres, quedaban tres y los ha comprado Chanel para asegurar sus colecciones. Casi todo los bordados de firmas parisinas se hacen actualmente en la India, nosotros estamos a un paso de París y deberíamos intentar que nos conocieran y que eso se hiciera aquí. Eso es lo que queremos dar a conocer con la exposición.

Rocío Ponce

Rocío Ponce

Redacción Bulevar Sur
Rocío Ponce

@rponcedominguez

Periodista. Cultura, Moda y Belleza. Comunicación y Eventos en @Relier_Sevilla Coordinadora de @BulevarSur para @abcdesevilla y Colaboradora de @anocheceenneofm
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