Diseñadores andaluces

Roberto Diz: «Le debo a Sevilla que me haya colocado en el mapa de la moda»

  • Moda
  • HACE 2 años, 6 meses
Roberto Diz en su taller en Sevilla. Juan Flores

Entrevistamos al diseñador gallego afincado en la capital desde donde está expandiendo su imperio de líneas clásicas renovadas

Su personalidad es arrolladora y su conversación entretenida, interesante y se agradece que hasta un poco políticamente incorrecta. Algo que no se puede decir de todos los de su profesión. Roberto Diz llegó a Andalucía y la ha conquistado renovando los patrones clásicos, reconociendo la revolución iniciada por los maestros de la moda y trabajando de forma incansable por vestir a las mujeres con clase y un toque de distinción. A muchas a las que no ponemos nombre, pero también a Mercedes y Lola Peralta, Lourdes Montes, Inés Domecq, Eugenia y Alejandra Osborne, Mercedes Bohórquez, etc,  Nos encontramos con él en su tienda de la calle Chicarreros nº 2 en Sevilla, aunque ahora también pueden cruzárselo -mejor pidan cita previa- por Madrid donde recientemente ha abierto un atelier. Lo primero, preguntarle por los orígenes de una profesión que es su pasión.

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El vestido de novia de Mercedes Peralta, el que marcó la carrera de Roberto Diz

Sus primeros recuerdos relacionados con la moda vienen del taller de su abuela

Era una gran modista en Galicia y cuando íbamos a su casa de campo en lugar de irme a jugar al parque o al jardín con el resto de niños yo me iba al taller. Allí veía los figurines, los Hola de alta costura, enredaba con los trapos que caían. Ese fue mi primer contacto y con seis años dibujé mi primera colección, desde entonces he hecho colecciones como si fuera profesional.

¿Cómo se lo tomó su familia?

Vengo de una familia del norte muy conservadora y no les gustó nada. Preferían que me dedicara a otros menesteres y no a la moda. No hablamos de la actualidad, ahora está viéndose continuamente, es un producto global, antes un diseñador de moda era una cosa rara y más para mi familia. Pero con perseverancia, llegó un momento en el que se dieron cuenta de que no había otra salida para mí. Cuando terminé bachillerato me planté y les dije que o me pagaban esos estudios o no estudiaba nada.

No tuvo dudas…

No, lo tuve claro desde los seis años. Mi abuela sí que estaba encantada, ella es del mundo rural, no de la ciudad y en aquella época lo mío fue un poco shock para todos. No sé por qué, pero Galicia es tierra de grandes diseñadores, no quiero decir que yo lo sea, pero están Purificación García, Adolfo Domínguez, Roberto Verino y Amancio Ortega, que no es diseñador pero es mi héroe, el mayor empresario de moda del planeta.

Con Elio Berhanyer aprendí que la ropa debe ser ropa y no un artificio

Pasó por clases de corte y confección, por Londres y recaló con el maestro Berhanyer

Donde más he aprendido es en casa de Elio Berhanyer donde estuve tres años. Él me enseñó que la ropa debe ser ropa y no un artificio. Nosotros trabajamos para la mujer y aunque al principio me calificaban como «enfant terrible» y muy vanguardista, con Elio me di cuenta de que la ropa tiene que ser ropa.

El eterno debate de si la moda es arte…

Ese debate te lo rebato ya, la moda no es arte. El diseño implica una mejora de la calidad de vida del individuo. Si una silla es muy bonita pero al sentarte te caes, no es una silla. Si fuera arte en una silla no te tienes que sentar. Lo mismo ocurre con una chaqueta. No sirve para nada colgarla en una pared para disfrutarla.

Y en un desfile ¿hay arte?

Se podría decir que es un arte plástico: música, color, coreografía… Como un musical. Pero la prenda en sí misma no es arte. Si un diseñador cuando hace una chaqueta piensa que está haciendo arte está muy equivocado. Arte es la expresión del que lo hace, el diseño es mejorar la vida del individuo.

¿Le gustan los desfiles?

El desfile es algo que en España sirve para alimentar el ego del diseñador. Pensamos que es ese momento en el que sale a saludar y que le aplaudan. La culminación de una idea, que no la de un negocio. El negocio no se suele hacer en el desfile en España. A mí me merece la pena esforzarme en investigar nuevos materiales, coser mejor las mangas, ofrecer lo mejor a mis clientas.

Estar en Andalucía es una suerte para el negocio porque aquí se mantiene el gusto por arreglarse mucho y hacerse un vestido a medida para ocasiones especiales

¿Por qué estableció en Jerez su primer taller?

Por amor y porque se dieron las circunstancias. El hecho de estar en Andalucía es una suerte porque dentro de España es uno de los mejores lugares para este negocio, aquí se sigue manteniendo el gusto por arreglarse mucho, sigue vivo eso de hacerse un vestido a medida para ocasiones especiales. Si subes hacia el norte eso se va perdiendo. Hoy en día se compra y se estrena, la moda es un producto rápido. La gente no se arregla para ocasiones especiales, va igual a la ópera que al fútbol. Andalucía es un reducto donde las señoras se gastan el dinero para arreglarse y si es la madrina o la novia ya imagínate.

Roberto Diz en su tienda de Sevilla. Juan Flores
Roberto Diz en su tienda sevillana llena de elementos artísticos. Juan Flores

¿Por qué se cambió a Sevilla?

En Jerez estuve siete años, el paso a Sevilla fue muy importante. En la última época de Jerez el público que tenía era sevillano y entonces pensé que en lugar de que Mahoma fuera a la montaña… A mí Sevilla me ha situado en el mapa y estoy muy agradecido. Aunque estando en Jerez ya desfilé en Cibeles, y era conocido, Sevilla no tiene nada que ver porque es más grande, aquí llega el AVE y me ha puesto en el mapa.

Es un orgullo que te compre alguien que tiene Balenciagas de su abuela en el armario

Le califican como el diseñador de la aristocracia andaluza

Es el mejor escaparate pero a nivel personal, he tenido la suerte de conocer gente que desayuna delante de cuadros de Murillo. En España somos muy racistas con esta gente, yo pienso que cada uno tiene lo que le toca. Mi perspectiva es desde fuera y tengo muchas amigas de ese mundo. Es un orgullo que te compre alguien que tiene Balenciagas de su abuela en el armario.

Y de paso sale en las revistas

Eso es algo que viene después, tengo mucha clientela y más de la mitad no sale en el Hola. Las que salen son al final las que menos beneficios reales dejan en la marca, pero eso es secundario. La prensa es importantísima y me cuidan muy bien, también hablan mal pero es parte del juego. No quiero gustar a todo el mundo, cada uno tiene su público y hay trozo del pastel para todos.

¿Qué es lo primero que habla con una novia cuando llega a su estudio?

Lo que más me importa es cómo es, cómo se sienta, cómo es el vaquero que lleva, cómo está maquillada… Más que cuando me dice el tipo de escote que le gusta. Me fijo en cosas que la gente no se imagina. Y no me importa si el zapato es de Jimmy Choo o del mercadillo, me importa como me habla. El secreto es no disfrazar a las chicas, fundir la idea con la persona que la va a llevar. El vestido no es vestido hasta que no lo lleva alguien, mientras es solo un trapo de tela cosida. El vestido necesita de la personalidad de quien lo lleva para que parezca elegante, bonito o feo. Un traje de Chanel en Kate Moss es arte, en otra persona puede ser un horror.

¿Suelen dejarle libertad creativa?

Evidentemente trabajo para el público y tengo en cuenta determinadas características físicas, pero tengo la suerte de que vienen a Roberto Diz buscando a Roberto Diz y si quieren otra cosa pueden ir a una modista. La que me deja trabajar, no falla.

¿Dónde debo mirar para reconocer claves de su estilo?

Hombros, mangas y cintura son las tres claves de nuestro trabajo, es donde más atención prestamos. Hombros rectos, cinturas marcadas y mangas largas. Me pagan por poner tela no por quitarla.

A las novias les digo: «Te levantas, te lavas la cara y te casas»

El traje de novia ha evolucionado mucho

Lo hemos hecho evolucionar mucho y en parte somos muy responsables. Las novias antes se vestían como del siglo pasado y creo que nosotros estamos logrando que cada vez sean más sobrias, que se vistan como cualquier otro día. Yo les digo: «Te levantas, te lavas la cara y te casas». Creo que es de mal gusto parecer que te lo has pensado tanto porque la elegancia tiene que ver con la naturalidad. Cuanto más tu misma seas, mejor irás. Que no te avergüences años después de lo que has llevado.

Su filosofía es que lo más clásico es lo más moderno

Desde que Yves Saint Laurent murió no se ha hecho ni vamos a hacer nada nuevo en la moda. Ya está todo inventado, podemos crear nuevos tejidos pero una chaqueta es una chaqueta y ya está inventada. Los grandes como Dior, Chanel, Balenciaga… hicieron la revolución posible. Solo hay que irse al archivo para ver que los vestidos modernos de hoy ya estaban en los 40 y 50. La esencia de la moda es volver y volver, la modernidad radica en buscar el look más clásico. Y un ejemplo es el vestido que hice para Inés Domecq, famosísimo y que ha sido elegido entre los 10 mejores looks internacionales del año. No es más que un Dior: una falda de vuelo que tiene el nuevo detalle de cortes, pero la silueta es de Dior. No soy un presuntuoso como para pensar que invento nada, la perfección en la moda ya se ha logrado. Una camiseta de H & M es perfecta, te permite estar fresco, te cubre, es cómoda y lavable.

¿Dónde encuentra la inspiración?

La gente que es creativa debería ir con los ojos muy abiertos y no prohibirse a ver aquello que no es correcto. Me inspira lo bonito y lo feo, los sabores que me gustan y los que no. Para determinados trabajos debes haber conocido lo feo, lo enfermo… Si solo te alimentas de flores y cosas maravillosas tu trabajo será anodino y aburrido. La gente bella es un poco imperfecta. Sobre todo me inspira la música y el arte contemporáneo.

¿Le suele pillar trabajando como decía Picasso?

Trabajo todo el tiempo y también pasa que no estas inspirado, pero hay que hacerlo y si esta vez no sale tanto, saldrá después. Hay que trabajar mucho, para llegar a donde queremos y donde estamos llegando. Todo es a base de aguantar y cansarse. En España pensamos que es ego, pero esto es un trabajo porque yo soy como un taxista o un albañil.

¿Dónde vende sus diseños?

Acabamos de firmar contrato con una tienda de Qatar. Vendemos fuera, en Sevilla y Madrid hacemos costura a medida. Madrid está resultando una explosión fantástica, vendemos una parte de colección pero básicamente es trabajo a medida y estoy yendo y viniendo. Lo que más vendemos es fuera: Kuwait, Qatar y estamos entrando en EEUU.

He oído que le encantaría irse fuera

Sí (dice con la boca pequeña). Cuando digo fuera es al extranjero, pero es un paso para el que hay que tener un esquema de negocio más grande y para cualquier español es muy complicado si no tienes una macroempresa. No hablo de irme a vivir fuera pero sí desarrollar mi trabajo fuera en el futuro.

El de Mercedes Peralta era un vestido de novia camisero con botones delanteros en forma de libélula, confeccionado con 97 metros de tul de seda natural y cinturón de metal y cristales

Si tuviera que quedarse con uno de sus diseños…

Sería el vestido de novia de Mercedes Peralta que marcó un antes y un después en mi vida y en la de muchos otros diseñadores que han cambiado su estilo para dirigirse a ese punto. Digamos que estoy muy agradecido a la familia Peralta por haber confiado en mi cuando no era tan conocido en Sevilla y esos dos vestidos de las hermanas Peralta (el de novia con las libélulas, camisa y falda) fueron un punto de inflexión en todo lo que me ha pasado.

Su estilo se ha suavizado, pero ¿sigue esa rebeldía que le caracteriza?

Sigo siendo súper rebelde y cada día peor. Se ve menos en los vestidos porque tengo que hacerlos para la mujer, no para mí. Aunque todos tienen un lado oscuro que a lo mejor solo lo veo yo.

¿Hay gente a la que le choca su aspecto?

Mucha gente se sorprende un poco al verme. Pero este es mi trabajo y nada más. Me encanta la moda pero soy antifashion, yo antes que nada soy libre en como me visto. Hay gente a la que le asusta, pero a otra mucha le gusta. No pretendo pertenecer a un grupo que no es el mío. Soy lo que soy y bienvenido todo el mundo. Me da igual de donde vienen las clientas y si no tienen estilo intentaré ponérselo. Y las clientas que me interesan son las que tienen personalidad y no quieren parecerse a otras. Me da pereza cuando vienen con una foto, de hecho, eso no lo hago.

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«Será la tercera vez que un escultor vea a su imagen salir en el Vía Crucis» https://t.co/FArpANwdhs vía… https://t.co/13s5zMCMrw - 3 mins ago
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