El traje de flamenca: de lo popular a ser moda

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  • HACE 11 meses, 17 días

Es el único atuendo regional que no solo cambia por temporadas, sino que ha generado una pasarela anual: Simof

En el año 1894 se hace la primera convocatoria para el concurso del cartel anunciador de la Feria de Abril. El autor, Francisco Narbona, incluye en su diseño varias mujeres vestidas con traje de gitana y mantón. Años antes, en 1890, el pintor García Ramos, hizo otro cartel anunciador que también incluía nazarenos, toreros y mujeres vestidas de gitana. En 1914 Joaquín Sorolla realiza su famoso cuadro «Fiesta de Mayo en Sevilla» y en ella aparecen mujeres bailando por parejas ataviadas con trajes de gitana de tres volantes, mantones, palillos y tocadas con peinas y flores.

El traje de flamenca se ha convertido en algo más que una forma de ataviarse para la Feria de Abril, tal es así que ha sido objeto de tesis doctorales, como la de Rosa María Martínez, y estudios como los de Rocío Plaza Orellana, entre otros muchos. El atuendo ha saltado más allá de lo popular, no sólo por su influencia fuera de la provincia de Sevilla, sino porque ha generado una moda que década a década va marcando nuevos estilos.

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Rocío y Mila, hijas de Lina y al frente de la firma de moda flamenca y novias. Foto: Vanessa Gómez

Marcelina Fernández y su esposo Francisco Montero crearon en 1960 la firma Lina, hoy puntera en la creación de trajes de flamenca. Sus hijas Rocío y Mila son hoy dignas herederas de esta empresa familiar. Rocío dedica parte de su tiempo a la investigación sobre el traje de gitana, habiendo publicado varios artículos en libros y catálogos. En el año 2013, el Museo de Arte y Costumbres Populares de Sevilla llevó a cabo la exposición «Lina vistiendo flamenco». «El traje ha evolucionado y sigue haciéndolo año tras año. Yo diría que los cambios más singulares se desarrollan década a década y se van perfilando», dice Rocío Montero.

La cercanía del famoso tablao El Guajiro definió la línea de empresa de Lina. «Mis padres hacían los trajes de las artistas. Allí actuaban Manuela Vargas, Matilde Coral, Trini España…, y claro les hicieron el atuendo de escena y una cosa llevó a la otra. A Matilde Coral le hemos hecho el vestuario toda la vida». Por los talleres de Lina han pasado también, Milagros Mengíbar o Isabel Pantoja, entre otras muchas artistas.

«El traje comenzó a evolucionar sobre todo a partir de la Exposición del 29. Primero las señoras iban con mantón de manila a la Feria y luego empezaron a ataviarse como las gitanas que asistían a la primitiva feria del ganado. Y la eclosión llega a partir de los años 50». Del percal y algodón de los años 40 a todo tipo de tela como hoy día, pasando por épocas nada afortunadas. «En los años 60 se acortó el traje y además surgió el nailon que se ponía en las enaguas y las mangas, que hasta producía cortes y muchos roces. La década de los 70 y 80 fue horrible con aquellos trajes llenos de encajes de bolillos enormes y muchos lazos. En los 70 también empiezan a hacerse los trajes enterizos, sin corte a la cintura con la falda de nejas», dice Rocío.

Sin embargo, para ambas hermanas lo que no ha cambiado es la estructura principal. «Se hacen variaciones, pero prevalecen los volantes y el escote de pico, además del fleco. Mi madre impuso varios cambios, como el talle a la cadera y cerró la apertura de la axila para crear una manga cómoda, normalmente a medio brazo».

Realeza y moda flamenca

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En 1966, la princesa Grace Kelly vino a Sevilla en plena Feria de Abril. «Mi madre le hizo un traje de color blanco y rosa. Fue un encargo del Ayuntamiento. Llamaron a mamá y se le hizo el traje en 24 horas. Mi madre fue al hotel Alfonso XIII para vestirla. Le llevó todo, los zapatos y los adornos. Grace Kelly sabía andar con el traje de flamenca, parecía que lo había llevado toda la vida». Y en 1968 recibió otro real encargo, el de la entonces Princesa de Asturias, la Reina doña Sofía. «En este caso Su Majestad tenía claro que quería un traje blanco con el lunar rojo y así se le hizo, muy clásico de escote en pico y tres volantes».

Para Rocío Montero, «no hay tela fea sino traje mal cosido», y hay algo que no debe faltar: «la enagua, porque el traje debe moverse al andar, sin enagua queda fatal».  Una moda que no le gusta de los últimos años es la del mantoncillo metido por el escote. «Se coge atrás con un broche y otro por delante, y si se quiere, unos imperdibles en los hombros para que no se mueva», afirma. La forma de adornarse la cabeza también ha evolucionado. Desde la profusión de peinas, incluso de gran tamaño con flores y hasta mantillas blancas como en los cuadros de García Ramos, hasta las diademas de flores de los últimos años, «que son horrorosas. Parecen rusas. El adorno de cabeza de una mujer vestida de flamenca en la Feria Sevilla debe tener armonía, con flores arriba o debajo de la oreja si es al lado. Sobre todo, miren los grabados y cuadros antiguos, el pelo retirado de la cara siempre, si es posible con moño, pero suelto no, por favor».

En el último Simof la firma Lina presentó una colección de 35 trajes, y para el año que viene esperan renovarse, «porque en esto del traje no se para y además ahora se hacen trajes más complicados, con muchas más telas». De los cuadros de Bacarisas a las pasarelas, el traje de flamenca o gitana, una opción que ha traspasado lo regional para convertirse en tendencia. A ver qué nos depara esta Feria 2017 y la próxima de 2018.

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Así es la Feria de Abril de 2018 que se celebra en Tokio https://t.co/ZWhC4U6jQu #FERIADEABRIL #SEVILLAHOY - 13 mins ago
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