
Las tapas más famosas de Sevilla
La capital andaluza ofrece multitud de tapas para degustar, pero en determinados establecimientos son emblemáticas
Actualizado: GuardarLa capital andaluza ofrece multitud de tapas para degustar, pero en determinados establecimientos son emblemáticas
12345678910El jamón de Casa Román
Muchos años lleva ya Casa Román en el barrio de Santa Cruz, tantos que es uno de los bares más antiguos de Sevilla. En este establecimiento el rey es el jamón, bien sea servido en plato, con corte fino, con pan o con picos. Pero no sólo de pata negra se nutre este bar. No son pocas las tapas que se preparan en cocina, pero en todas ellas el jamón es el protagonista.
La ensaladilla rusa del Bar Donald
El bar Donald abrió sus puertas en 1973, pero desde 1988 gestionan el negocio los empleados del anterior dueño. Es de marcado ambiente taurino, con carteles de toros y fotos de matadores famosos. De hecho, es lugar de encuentro de diversas personalidades del mundo del toreo. Su cocina es tradicional andaluza y de mercado, y es posible catar diversos vinos interesantes, por copas, a buen precio. Y, sin lugar a dudas, este establecimiento es famoso por su ensaladilla rusa, todo un referente en esta tapa tan sevillana.
Los boquerones en adobo de Blanco Cerrillo
juan flores Este pequeño bar, Blanco Cerrillo, es famoso por su cuidada manera de «tirar» la cerveza y por sus tapas de pescaíto frito. Fue fundado por José Blanco Cerrillo en 1926 y desde entonces su saga continúa al frente del negocio. Aquí se sirve el mejor adobo de Sevilla y ello no pasa desapercibido por ningún transeúnte de la calle Tetuán. Su especialidad de siempre son los boquerones fritos en adobo -un manjar que se puede degustar solo o acompañado de mayonesa-, el cazón y las pavías. Todo ello con una excelente relación calidad-precio.
Las espinacas con garbanzos de El Rinconcillo
Cuando uno se adentra calle Laraña arriba y llega a la zona de Santa Catalina, muy cerquita de esta Iglesia, y entra en El Rinconcillo, se tiene la sensación de que el tiempo se detuvo allá por 1670… y desde entonces, todo sigue igual. Y es que escribimos del bar más antiguo de Sevilla. En el mismo podemos encontrar un surtido de tapas caserísimas: el arroz –de los de chorizo y carne-, bacalao con tomate, carrillada de cerdo ibérica en salsa, un menudo casero sabrosísimo y una relación de presa, solomillo y entrecotte de ternera que no se quedan atrás. Típicos de la casa son el pavía de bacalao –el otro plato estrella- y las croquetas caseras. Pero hay que detenerse en las espinacas con garbanzos, de patente registrada y reconocidas en el mundo entero. Entrar en este bar y no pedir una tapa de este manjar es como si uno no hubiese estado en Sevilla.
El montadito de solomillo de Las Golondrinas
En pleno corazón de Triana se erige este emblemático bar que es de visita obligada tanto para parroquianos como foráneos. Cuando uno cruz del Puente de Isabel II -de Triana, para que nos entendamos todos- parece que los pies le llevan, sin necesidad de GPS, a la calle Antillano Campos. Allí se enclava Las Golondrinas. A partir de ese momento por sus tapas de ternera a la plancha, champiñones plancha, caballito de jamón, los aliños de pimientos asados... y, de pronto, la tapa por excelencia: el montadito de punta de solomillo. Indispensable en este listado de tapas sevillanas.
La ensaladilla de gambas de Mariscos Emilio
A veces sucede que alguien apuesta por la calidad hasta las últimas consecuencias. Y triunfa. Es el caso de Mariscos Emilio, un negocio con más de cuarenta años de vida y que forma parte ya de la historia de Triana. Hoy, la casa del marisco en Sevilla tiene seis establecimientos abiertos, cinco de ellos entre Triana y los Remedios, y un sexto en San Juan de Aznalfarache. La fórmula que ha hecho crecer tan alto a este negocio es sencilla. Sirven el mejor marisco fresco adaptado a todos los bolsillos. Y con el marisco, concretamente con las gambas, surge otra de las tapas estrella de este establecimiento hostelero: la ensaladilla de gambas. Pruébenla si no lo han hecho todavía. No se arrepentirán.
Las croquetas de Casa Ricardo
En el barrio de San Lorenzo, justo a la espalda de la basílica del Gran Poder, está Casa Ricardo -antigua Casa Ovidio-. En sus paredes se resume buena parte de la historia de la Semana Santa Santa hispalense. Y en sus fogones y su barra, la esencia del tapeo al sevillano modo. La carta es amplia y suculenta. Pero nos detenemos en su especialidad, en la tapa que le ha dado la fama por la que hoy viene a esta sección: las croquetas de jamón. ¿En cuantos bares nos dicen y nos repiten que las croquetas son caseras y no lo son tanto? Aquí, en Casa Ricardo, la croqueta casera alcanza su máxima expresión.
La carrillada de Tapas Viapol
Tapas Viapol es un bar para todos. Buena comida, de variedad, y a un precio más que razonable. Jose Antonio abrió este local con un buen currículum detrás, nada menos que Casablanca y El Rincón de la Buhaira. No defraudó, supo ofrecer a los sevillanos lo que estos quieren. Y son ellos los que cubren las paredes del salón, porque para los que trabajan aquí no hay mejor famoso para colgar sus imágenes que los que saludan cada día. Y entre su variedad gastronómica destaca la carrillada ibérica. Una delicia degustar esta tapa tan de Sevilla y que aquí cobra su máxima expresión.
La tortilla de patatas de Santa Marta
Bajo los naranjos, en una plaza mítica y tranquila del centro urbano, la Plaza de San Andrés, se extienden los veladores del Bar Santa Marta. No se puede pasar por aquí sin probar la generosa tortilla de patatas, servida en grandes cuñas. No paran de pedirse desde el desayuno hasta las últimas tapas de la noche. Y aquí con dos o tres tapitas te quedas a gusto. Pero no se queda en la tortillas, también tienen fama sus flamenquines, que por tamaño tampoco puede el visitante quejarse. O el pescaíto frito. O la ensaladilla. No falta de nada. Y por pedir, tampoco la barra se queda pequeña, que precisamente para eso, para pedir, hay veces que en otros bares se echa en falta.
Caracoles de Casa Diego
En Triana, un bar de siempre saca los cuernos al sol. Después de que Diego García abriera las puertas de Casa Diego en 1963, los sevillanos no han dejado que se vacíen las mesas. Su fundador era maestro de los caracoles mucho antes, y así dejó su sabiduría en los que ahora lo regentan. No en vano, se han hecho con el I Concurso de Caracoles de De Tapas.