Vídeo: Georgina Rodríguez, la nueva novia de CR7 - Europa Press

Novia de Cristiano RonaldoGeorgina Rodríguez, la dependienta que ha conquistado a Cristiano Ronaldo

La relación se gestó a principios de verano en una tienda de Gucci. «Él se desvive por ella. No es fácil encontrar una chica así», dicen

MADRIDActualizado:

Georgina Rodríguez ya no trabaja como dependienta en Gucci, pero se ha ido de la tienda de la madrileña calle Ortega y Gasset con algo mucho más valioso: una relación con el astro del Real Madrid Cristiano Ronaldo. La noticia saltó a la palestra informativa hace dos semanas, cuando la revista «¡Hola!» publicó unas imágenes donde se podía ver a la pareja disfrutando de unos días en Disneyland París en compañía de los mosqueteros de CR7, Ricardo Regufe y Miguel Paixao, y sus parejas. Desde entonces, son muchas las informaciones contradictorias que se han publicado sobre el romance que ha puesto fin a los dos años de soltería del Balón de Oro.

Según ha podido saber ABC, fue a finales de junio de este año cuando Ronaldo recaló en la tienda Gucci de Madrid para hacer unas compras veraniegas. Allí le atendió una joven de Jaca (Huesca) de 21 años llamada Georgina. Después de un par de horas eligiendo ropa, él le pidió el número de teléfono y comenzó a comprar con más asiduidad de la habitual en la tienda. Cada vez que iba, Ronaldo pedía a los encargados que Georgina le atendiera a puerta cerrada, por eso comenzó a acudir cuando la tienda ya había cerrado, para que ella pudiera dedicarle todo el tiempo posible. Después de dos meses encontrándose en la tienda, rondándose e intercambiando mensajes, Georgina y el delantero del Real Madrid formalizaron su relación.

Al contrario de lo que se ha publicado, la pareja no se conoció en una fiesta de Dolce&Gabbana. Este periódico se ha puesto en contacto con las oficinas de la firma en Italia, desde donde han asegurado que «no se ha organizado ningún evento de la marca en España en los últimos quince años». Y añaden: «Cristiano tampoco ha estado invitado a ningún evento de Dolce&Gabbana fuera del país». En los últimos meses, la única fiesta a la que ha asistido Ronaldo fue a la apertura de Dsquared2 en Madrid el 21 de octubre. «Georgina acudió porque estaban invitados todos los empleados de Gucci, que es el local de al lado. Ahí ya estaban saliendo y estuvieron un rato hablando con un grupo de gente», afirma un testigo del encuentro. Fue en esta reunión de celebrities donde se levantó la liebre sobre una posible relación entre ambos. «Cuando se publicó la noticia en Gucci la invitaron a marcharse porque los paparazzis incomodaban en la puerta, algo que no gustó a un mystery shopper de la firma», cuentan desde su entorno. «En Gucci no quisieron renovarla, pero no ha sido un despido», argumentan. Ronaldo no ha tardado en conseguirle a Georgina un nuevo trabajo en el corner de Prada de El Corte Inglés de Nuevos Ministerios. Los futuros compañeros de Georgina no han querido dar declaraciones a ABC. Sin embargo, los empleados de otros stands sí que han confirmado que su incorporación es inminente.

«Cristiano la trata fenomenal, se desvive por ella y la cuida mucho», apostilla un íntimo amigo de Ronaldo. Aún así, Georgina «no lleva muy bien» el revuelo mediático que ha generado la noticia: «Siempre ha sido autosuficiente, ha trabajado desde que terminó el colegio y no le gusta que ahora todo el mundo piense que está con él por su dinero. Tampoco se acostumbra a los fotógrafos». De hecho, cuando saltó la noticia cerró su cuenta de Facebook y abrió una en Instagram, donde publicó dos imágenes y la privatizó para no tener «espías». Ella es consciente de que Ronaldo intenta que solo se hable de él por su faceta como futbolista.

Georgina está más que integrada en el entorno íntimo de Ronaldo. Prueba de ello es que el pasado miércoles acudió al Estadio Santiago Bernabéu, donde presenció el empate del Real Madrid y el Borussia. En la grada se la pudo ver junto a Ricardo Regufe y Marisa Mendes, la hija del representante de Ronaldo y responsable de las redes sociales del delantero.

Georgina creció en Jaca, donde desde los cuatro años compaginó sus estudios en el colegio Santa Ana con las clases de ballet que recibía en la academia de Susana Ara. Sus compañeras la recuerdan como «una bailarina muy elegante que trabajaba con mucha intensidad. Pero a los catorce años decidió que quería ser modelo. Siguió bailando, pero ya no tenía la meta de la danza profesional en mente». Cuando terminó el colegio trabajó en el bar de copas Sansanet, donde sus compañeros la recuerdan con mucho cariño: «Es muy buena niña y trabajaba muy duro»

De gran corazón

El noviazgo ha sorprendido a todos los que la conocen y la han visto crecer. «Es una chica súper educada con un gran corazón, es muy humilde y generosa. Desde pequeña ha sido autosuficiente porque sus padres viajaban mucho. Siempre ha sido muy madura para la edad que tiene», cuenta una persona que la conoce bien. Y sentencia: «Georgina siempre está pendiente de que todo el mundo esté cómodo, tiene mucho encanto. No sé si su relación con Cristiano será fugaz o duradera, pero no se merece que jueguen con ella ni que cuenten cosas sobre ella que no son. No es fácil encontrar a una chica así».

Después de ahorrar algo de dinero poniendo copas durante un año en el Sansanet, Georgina se mudó a Madrid para probar suerte en el mundo del modelaje. Llegó con 19 años y estuvo trabajando en negocios relacionados con la hostelería. El invierno pasado lo pasó en Londres aprendiendo inglés. Cuando volvió a Madrid se instaló en un piso en el centro con su hermana Ivana -que tiene dos años más que ella y estudia Medicina en la capital-, y empezó a trabajar en Gucci.

Lo que Georgina no presagió a su vuelta de la capital británica es que la legendaria firma italiana le permitiría conocer al que ahora es su compañero incondicional. Lo que Ronaldo no llegó nunca a pensar es que en su vestidor dejarían de entrar prendas de Gucci «por amor».