Heidi Klum y su clones en la fiesta de Halloween del pasado año
Heidi Klum y su clones en la fiesta de Halloween del pasado año - REUTERS
GENTE

Heidi Klum, el millonario negocio de la reina de Halloween

La modelo alemana, cuyos disfraces son antológicos, ha hecho de su afición una rentable plataforma de promoción

Los ÁngelesActualizado:

¿Estás viendo doble, triple, cuádruple, quíntuple, séxtuple...?» Esta fue la pregunta que, hace ahora un año, Heidi Klum (44 años) lanzó a sus cuatro millones de seguidores en vísperas de su fiesta de Halloween, que se celebró en el resturante Vandal de Nueva York. Horas más tarde, la modelo alemana despejaba la incógnita apareciendo con cinco clones de sí misma: cinco chicas con idéntica melena rubia, la misma manicura, iguales botas-mosquetero de Balmain (1.800 euros el par) y exactos bodysuits de color nude firmados por Hervé Leger. Klum se había superado a sí misma: algunos medios señalaron que la factura final de este disfraz colectivo fue de 10 millones de dólares (8,6 millones de euros). Exagerada la cifra o no, el resultado tuvo una repercusión planetaria.

Una anciana, en 2013
Una anciana, en 2013 - EFE

Desde el año 2000, Heidi Klum hace de Halloween una cita que va más allá de lo puramente lúdico: es la mejor plataforma de promoción de esta mujer hiperactiva y archifamosa, avalada en su día por patrocinadores tan potentes como el hotel The Venetian (Las Vegas), Sky Vodka, el portal de internet MSN, la cadena de club nocturnos Voyeur o la compañía de videojuegos Vandal.

Todo comenzó en su empeño de satisfacer sus ganas de fiesta y festejar el día de difuntos como le pedía el cuerpo: con los disfraces más espectaculares. Dado que no encontraba ninguna celebración a la altura de sus aspiraciones, decidió oficiar como organizadora de sus propios saraos. «Hace 18 años, comprobé que en Nueva York no había una sola fiesta de Halloween a la que me muriera de ganas por ir, así que decidí que yo tenía que ser la anfitriona. Tenía que darlo todo».

Equipo de estilistas

Y tanto tiempo, dinero y paciencia ha dado, que Klum ya es conocida en los medios estadounidenses como la reina de Halloween. Para demostrar su dedicación al arte del disfraz lleva años reclutando grandes artistas del maquillaje. En los últimos años ha contado con el estilista Mike Fontaine y, para la logística, con un habitual en las producciones de Hollywood: Mike Marino, de Prosthetics Renaissance («Cisne negro» o «El lobo de Wall Street»). Ambos son los responsables de unos looks memorables. En el año 2013, Klum pasó más de diez horas sentada en una silla, mientras un equipo le aplicaba arrugas y venas varicosas para transformarla en una versión de sí misma a los 95 años. En 2015, se caracterizó como Jessica Rabbit, para lo que no dudó en colocarse prótesis en la frente, la nariz, los pómulos, las orejas, la mandíbula, los párpados, los labios, los pechos... y un cojín en el trasero. La imagen fue impactante. Años atrás emuló a Lady Godiva (con caballo incluido), Alien, la diosa Kali o Betty Boop.

Sesiones de ensayo

La noche del 31 de octubre, Heidi Klum tendrá su decimoctava celebración anual de Halloween en el Magic Hour Rooftop Bar & Lounge en Times Square (Nueva York), con el patrocinio de Svedka y Party City. La modelo y presentadora ya ha avanzado que para la puesta de largo de su nueva caracterización, en la que lleva semanas trabajando, requiere varias sesiones de ensayo. «Será complicado. Voy a llevar algo que no es muy natural para mí», ha dicho a través de su cuenta de Instagram.

Jessica Rabbit, en 2015
Jessica Rabbit, en 2015 - EFE

Muchos se preguntan qué se le habrá ocurrido a la diva alemana que no sea natural para ella. De momento, ha desvelado a través de unos vídeos cómo metía sus manos en unos moldes con una sustancia viscosa de color verde. Gana enteros la hipótesis de que emulará al Grinch, el increíble Hulk, la Princesa Fiona de «Shrek» o la malvada Bruja del Oeste de «El mago de Oz». Sea lo que sea, la expectación está garantizada, así como la diversión para ella y sus invitados, entre los que se encuentran artistas del maquillaje, peluqueros, diseñadores y otros habituales del entretenimiento y la moda. «En mis fiestas –asegura–, nadie se queda tranquilamente de pie con una bebida. Es un no parar de exclamaciones, ‘‘¡Dios mío! ¡este disfraz es increíble!’’ Se trata de divertirse». Ylo harán a lo grande.