A la izquierda, Cristiano Ronaldo con Irina Shayk y Cristiano Ronaldo Jr. en la gala de los premios Balón de Oro en Zúrich en 2014. A la derecha, el pasado 13 de enero con Georgina Rodríguez los premios The Best en Zúrich
A la izquierda, Cristiano Ronaldo con Irina Shayk y Cristiano Ronaldo Jr. en la gala de los premios Balón de Oro en Zúrich en 2014. A la derecha, el pasado 13 de enero con Georgina Rodríguez los premios The Best en Zúrich - GTRES / CORDON PRESS

El juego de las diferencias entre las novias de Cristiano Ronaldo en la alfombra roja

Tres años han pasado entre estas dos fotos, tomadas en Zúrich durante la gran gala del fútbol. Y en ambas CR7 quiso transmitir una imagen de familia. El resultado, sin embargo, ha sido muy diferente

MadridActualizado:

La expectación que genera Cristiano Ronaldo en el campo es directamente proporcional a la pasión que despiertan sus novias, ya sea sobre las pasarelas, con explosivos conjuntos de lencería, o vendiendo bolsos en un establecimiento de lujo. Que Irina Shayk esté esperando un hijo de Bradley Cooper no le impide ser, aún hoy, conocida como la «exnovia» del ojito derecho del Real Madrid. La modelo rusa fue durante cinco años el auténtico «gol» del delantero, los paparazis perseguían todos sus movimientos y la prensa mundial esperaba impaciente las pocas ocasiones en las que ambos se reunían para asistir a un photocall. Eran la pareja del momento, juntos crecieron en imagen y reconocimiento. Como con el huevo y la gallina, nadie se aventura a entrar en el sempiterno debate de quién era más famoso antes de estar juntos.

La relación de Ronaldo con Georgina Rodríguez ha sido repentina y sorprendente. Después de un rifirrafe con Koke en el vestuario del Vicente Calderón, «la biblia del corazón» publicaba unas fotos donde el astro aparecía con una joven dependienta de Gucci paseando por las calles de París. Georgina ocupa el corazón de Ronaldo y se dejan ver siempre que pueden. Porque, tal y como afirma su entorno, «lo de ellos fue un flechazo» y desde que se conocieron no se han separado. Y, como en el mundo del corazón cuando una relación llega a la alfombra roja inmediatamente se formaliza, esta semana Ronaldo aparecía en la gala de los premios The Best (el nuevo premio de la FIFA) en Zúrich llevando del brazo a Georgina.

La misma imagen de familia, pero con diferente protagonista femenina, se produjo el 13 de enero de 2014, cuando el portugués recibió su segundo Balón de Oro en Zúrich. Con un vestido corto de encaje negro, la melena al viento y semblante serio, la modelo rusa posó con CR7 y Cristiano Ronaldo Jr., que por aquel entonces tenía 4 años. Con un esmoquin que cegaba la vista, el protagonista de la noche estuvo muy pendiente del pequeño, al que no paró de hacer carantoñas para que se riera mientras Shayk observaba como si la situación no fuera con ella.

Lágrimas de emoción

Durante aquella gala, todo cambió. Cuando se anunció el premio y Ronaldo escuchó su nombre, lo celebró dándole un beso en los labios a su chica antes de subir al escenario para agradecer el galardón. Fue entonces cuando las cámaras enfocaron a una Irina Shayk visiblemente emocionada. «Las lágrimas de emoción de Irina», titularon varios medios. Ahí había amor.

Sin embargo, más sentimiento hubo el pasado 9 de enero, cuando Ronaldo y Georgina posaron por primera vez en el photocall de los premios The Best. La joven, que siempre quiso ser modelo, sabía que todas las miradas estarían puestas en ella esa noche. Por eso recurrió al elegante y atrevido diseñador Juan Vidal. Escogió un vestido negro engomado con volantes de la colección primavera-verano 2017, que combinó con los clásicos Louboutin de charol negro. Ronaldo decidió acudir con un traje de chaqueta azul-casi-klein y Ronaldo Jr. -que con 6 años ya sabe que en el mundo del fútbol todo vale- combinó el traje de chaqueta negro con unas deportivas del mismo color. Al pequeño el traje le estaba «crecedero», viendo las arrugas del pantalón y el largo de la manga. En cuestiones de armario, parece que Ronaldo es de la vieja escuela.

Al contrario que en 2014, en esta ocasión fue Georgina la que no se separó del hijo de su pareja. La complicidad que existe entre ellos no se vio únicamente en la gala, también se les ha podido ver juntos en el palco del Santiago Bernabéu. «Ella se lleva muy bien con la familia de él, ya es una más», cuentan sus amigos cercanos. Por eso, no es extraño que para fin de año viajase con CR7 a Madeira. Cuando recogió el premio, Ronaldo se acercó a Georgina y le dio un tierno beso en la mejilla, sin excesos. Correcto.

Las imágenes y los gestos hablan por sí solos. La estampa de los tres el pasado lunes es mucho más terrenal que la de 2014. Atrás quedó el carácter serio de la rusa, Georgina desprende calidez. Quizá esta sea la foto «definitiva» para el marquito del salón.