Pilar González de Gregorio
Pilar González de Gregorio - ABC

Pilar González de Gregorio no logra paralizar la exhumación de su padre

Hace unos días, se había suspendido debido a que los restos están en un panteón familiar. Ahora un juez de Madrid reanuda el proceso

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Por orden judicial, el próximo día 23 de marzo se va a proceder a la exhumación de los restos mortales de José Leoncio González de Gregorio, el que fuera primer cónyuge de Luisa Isabel Álvarez de Toledo (XXI duquesa de Medina Sidonia), para realizar una prueba de ADN a raíz de la denuncia que interpuso la que asegura ser su hija, Rosario Bermudo, de 67 años y natural de Écija (Sevilla). Hasta el juzgado de Soria llegó este auto judicial con la orden de entrar en el panteón familiar situado en el recinto del Palacio de Quintana Redonda, un soberbio edificio levantado en 1757 por Juan Baltasar González de Gregorio y Rodríguez-Carabantes.

Así estaban las cosas hasta una nueva decisión del juzgado de Soria, que hace cuatro días suspendió la exhumación del día 23 por el recurso presentado por el abogado de Pilar González de Gregorio, heredera universal de su padre, quien por segunda vez en lo que va de proceso había conseguido paralizar el levantamiento del cuerpo de su padre en un lucha que, en su caso, se le hace especialmente dolorosa.

Restos de antepasados

Su sorpresa mayúscula llegó ayer por la mañana cuando le notificaron la nueva decisión del juez de Madrid que sigue adelante con la orden para el levantamiento del cadáver del día 23, a pesar de los razonamientos de Pilar: alega que el panteón es una propiedad privada y, además, explica que en esa tumba no están únicamente los restos mortales de su padre, sino de muchos antepasados y otras personas que acabaron en ese osario tras un incendio de la iglesia y cuyo origen se remonta a finales del siglo XVIII. «Estoy hecha puré. El juez de Madrid está decidido a seguir adelante y eso que en Soria han entendido que había otros argumentos para no continuar. Creí que nos iban a escuchar de nuevo, pero no ha podido ser. No atiende a mis argumentos y en una decisión muy rápida ha decidido seguir adelante. No se entiende que al padre legal de esta señora, el señor Bermudo, no se le busque el ADN porque está enterrado en un osario y al mío sí. Pienso defenderme con uñas y dientes y llegaremos a la última instancia que podamos. Este caso está lleno de cosas incomprensibles partiendo de la base que esta señora, ya desde el año 1981, podía haber reclamado esta paternidad y no lo hace hasta muerto mi padre. Te repito que estoy hecha puré y muy contrariada por cómo se están desarrollando las cosas. La única prueba que han aportado es una botella donde se supone que hay una muestra de nuestro ADN y nada más. Esta señora dice que su madre tuvo relaciones con mi padre cuando trabajó como empleada, pero no hay ninguna prueba», añade.

Evidentemente, si el jueves 23 van las autoridades judiciales al panteón familiar, Pilar Medina Sidonia también estará presente, porque sabe que es su obligación. Si hace apenas dos días estaba tranquila porque creía que la Justicia les daba un respiro, hoy vive desesperada un momento especialmente amargo para su forma de pensar, y más aún cuando ha puesto todo lo que estaba a su alcance con el fin de evitarlo.

La primera actuación de Pilar fue cuando se presentó de forma voluntaria, junto a uno de sus hermanos para someterse a esa prueba con tal de que dejaran la tumba de su padre en paz. «Si antes no lo habíamos hecho era porque estábamos convencidos de que esta demanda no tenía fundamento. Mi padre murió hace ocho años y en vida, Rosario nunca acudió a la Justicia. A sus 67 años, ha tenido tiempo más que de sobra para poder haber puesto esa demanda. Además, las pruebas que presentó eran tan flojas, que estaba convencida de que el asunto no iba a prosperar. Una vez que hubo un fallo con orden de exhumar los restos mortales es cuando me movilicé para impedir algo que a nivel personal me resulta muy triste, ya que no creo que a nadie le guste que toquen la tumba de un padre. Después de un tiempo, nos dijeron que no valía mi ADN ni tampoco el de mi hermano Javier, que además él sí llevó a un proceso de demanda de paternidad a mi padre demostrando que era hijo suyo. Si en el primer momento nos dijeron que teníamos que personarnos, no se explica que ahora ya no valgan nuestras muestras», se expresa Pilar Medina Sidonia quien abandera una batalla que también afecta a sus tres hermanos, Leoncio, Gabriel y el mencionado Javier, como herederos del legado de González de Gregorio.