Imágen histórica: la Reina Isabel II en un desfile de moda junto a Wintour
Imágen histórica: la Reina Isabel II en un desfile de moda junto a Wintour - EFE

Anna Wintour se prepara para despedirse de «Vogue USA»

La prensa neoyorquina ha publicado los rumores sobre un posible «fuego amigo» en Condé Nast

MadridActualizado:

Los cotilleos empresariales, en ocasiones parte del tiroteo de «fuego amigo» de colegas cercanos, indican en Condé Nast que la reina del mambo en la prensa de la moda, Anna Wintour (68 años), podría estar a punto de abandonar su cargo.

Cuando «Page Six» lo publicó hace unos días, saltaron las alarmas. «Page Six», una publicación bastante independiente, sugería que la Wintour se retiraba este verano de su puesto de dirección creativa en Condé Nast y de edición de «Vogue», tras la boda de su hija Bee Shaffer (30) en julio con el hijo de la difunta directora de «Vogue Italia», Franca Sozzani: Francesco Carrozzini (35). Para esa fecha ya le habría dado tiempo a cerrar su último número de septiembre, uno de los más emblemáticos para las publicaciones de moda.

Boda en veranoBee Shaffer, hija de Wintour, se casará en julio con Francesco Carrossini, el hijo de Franca Sozzani
Boda en veranoBee Shaffer, hija de Wintour, se casará en julio con Francesco Carrossini, el hijo de Franca Sozzani - EFE

Últimos cambios

Wintour lleva como directora de «Vogue USA» 30 años y como directora creativa del grupo Condé Nast desde 2013. Algunos testimonios han declarado que el grupo editorial, como tantas otras empresas del sector, pasa por dificultades económicas. Con pérdidas de más de 100 millones de dólares cada año, se ha puesto en marcha una auditoría interna para detectar los puntos débiles. Tras la muerte del presidente de Condé Nast, Si Newhouse, en otoño del año pasado, Jonathan Newhouse ha tomado las riendas del grupo y vuelve desde Londres a la sede de la Gran Manzana. Jonathan podría no estar cómodo con el excesivo poder que Anna Wintour ha adquirido en el seno de la casa a través de las décadas.

Durante estos años, además, se han cerrado las ediciones impresas de varias revistas de Condé Nast, como «Self» o «Teen Vogue» entre otras. Quizás también los contenidos pagados de muchas de las publicaciones han llegado a niveles excesivamente obvios y la «agenda» de clientes de Anna Wintour -desde el grupo LVMH hasta alguna empresa española de fast fashion- ha podido restringir en gran medida su imagen de objetividad, algo que inicialmente representaba su punto fuerte.

Sea cierto o no este movimiento de piezas de ajedrez en Condé Nast, Anna Wintour puede estar bastante aburrida a estas alturas de acometer una serie de funciones similares desde hace tres décadas. Quizás alguno de sus clientes le ha ofrecido una buena solución para descabalgar Vogue, ya sea como consultora ejecutiva de algún grupo de la moda, o quizás como asesora para distintos postores del sector.

En la pasarela londinense

Otra posibilidad profesional de Anna Wintour sería la de liderar alguna empresa británica de moda que esté sin rumbo -hay varias- o hacerse cargo del British Fashion Council, la asociación de la moda en el Reino Unido, algo que habría podido tener relación con su asistencia hace unas semanas al desfile de Richard Quinn en Londres, durante el que se sentó junto a la Reina Isabel II para desmayo y envidia de Edward Enninful, director de «Vogue en el Reino Unido», que ni siquiera estaba al tanto de la visita «real». En los últimos años, también se había especulado con que Wintour pudiese convertirse en embajadora de los Estados Unidos en el Reino Unido, su país de origen, pero claro, eso fue mientras duró el mandato de Obama y mientras Hillary Clinton albergó esperanzas de llegar a la Casa Blanca.

Hermetismo empresarial

Lo cierto es que aunque en la empresa han negado la veracidad de los rumores, Wintour hace años que superó la edad habitual de retirarse y se rumorea que Jonathan Newhouse tendría in mente como sustituto al mismísimo Edward Enninful. De 47 años, Enninful ocupa ahora el puesto que ya había cubierto Wintour entre 1985 y 1987, cuando su glamour distaba mucho del actual y su poder como prescriptora era casi nulo. Pronto quedará descifrado el enigma.